Ciudad de México, a 17 de septiembre de 2026 – México compra más aluminio del que vende. Las importaciones de aluminio y sus manufacturas superaron los $10,571 millones de dólares en 2025, mientras que las exportaciones apenas alcanzaron el año pasado los $2,709 millones de dólares. Esto equivale a una brecha de casi cuatro veces de diferencia que, lejos de ser una debilidad industrial, revela que el país transforma aluminio importado en productos de alto valor agregado para industrias de gran exigencia. Este proceso de transformación es precisamente donde se genera la competitividad exportadora de México, señala MUNDI, compañía de servicios de financiamiento especializado en comercio internacional.
Las exportaciones de industria del aluminio en México alcanzaron $248 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, siendo Nuevo León ($78.7 millones de dólares), Baja California ($50.7 millones de dólares) y Ciudad de México ($25.3 millones de dólares) las entidades federativas con más exportaciones, según la Secretaría de Economía. Sin embargo, ha tenido una contracción sostenida desde 2023: cayó 3.9% en 2024 y 5.8% en 2025, con los primeros dos trimestres de 2026 mostrando una caída adicional respecto a 2025, según el Sistema de Cuentas Nacionales del INEGI. El Producto Interno Bruto (PIB) nacional anualizado de la industria del aluminio al primer semestre de 2026 es de $12,858 millones de pesos, el nivel más bajo desde el año 2020.
El aluminio se ha consolidado en la última década como un insumo relevante para el avance de la electromovilidad y los procesos de descarbonización en la región. Los sectores que más demandan componentes de aluminio de precisión (como el automotriz, la electrónica, la energía solar y la construcción) son precisamente los que más han aumentado dentro del corredor manufacturero de América del Norte.
"El aluminio es el material del momento: liviano, resistente, reciclable y presente en cada vehículo eléctrico, panel solar y edificio eficiente que se construye en Norteamérica. México tiene la manufactura, la ubicación y el talento para ser el proveedor preferido de aluminio de alto valor agregado para toda la región. Pero aprovechar esa oportunidad requiere que las empresas cuenten con el capital de trabajo necesario para responder a la demanda sin que los ciclos de cobro interrumpan su operación", afirmó Paulina Aguilar, co-founder y Chief Revenue Officer (CRO), de MUNDI.
Existen 169 unidades económicas activas en todo el país en la industria básica del aluminio. Una de las empresas que opera en el cruce entre insumo importado y manufactura de valor agregado para exportación es ABC Aluminum Solutions, compañía de Baja California con más de 30 años de experiencia en manufactura avanzada y una cadena de valor completamente integrada, desde el reciclado y fundición de billets hasta la extrusión, fabricación, acabado y ensamble integral.
“En ABC Aluminum operamos como un socio de manufactura nearshore que ofrece tiempos de entrega significativamente menores que alternativas en Asia, al mismo tiempo que cumplimos con estándares de contenido regional que ahora está exigiendo el T-MEC. Nos hemos integrado a cadenas de suministro de grandes empresas globales que se están regionalizando activamente por nuestra velocidad logística (tenemos acceso a puertos internacionales en ambos países), calidad certificada (C-TPAT, ISO 9001:2015, IATF 16949:2016, AAMA, Qualicoat) y capacidad de producción a gran escala”, señaló Melissa Mejía, Directora de Finanzas de ABC Aluminum.
México importa aluminio principalmente de Estados Unidos ($3,642 millones de dólares), China ($2,813 millones de dólares) y Emiratos Árabes Unidos ($561 millones de dólares) y lo exporta casi exclusivamente al mercado estadounidense ($2,033 millones de dólares), confirmando que México es esencialmente un transformador de aluminio para el mercado norteamericano.
El aluminio está en el centro de las tres grandes transformaciones industriales de Norteamérica: la electromovilidad, la transición energética y la digitalización de la infraestructura. Los vehículos eléctricos requieren entre 25% y 50% más aluminio que los de combustión interna; los sistemas de energía solar dependen de perfiles de aluminio para sus estructuras y montajes; y los centros de datos demandan carcasas y sistemas de gestión térmica en aluminio para sus equipos. Para los fabricantes que quieren estar en esas cadenas de valor, la capacidad técnica es necesaria pero no suficiente: el acceso a capital ágil es la condición que determina si pueden crecer al ritmo que el mercado demanda.
Melissa Mejía complementa:
“Nuestra posición geográfica a 14 kilómetros de la frontera con Estados Unidos es una ventaja competitiva en el contexto del nearshoring. Nuestra operación no permite pausas, puesto que cada corrida de producción implica comprometer materiales, mano de obra especializada y tiempo de prensa semanas antes de que el producto salga al cliente… y el cobro puede llegar mucho después. Esa brecha entre lo que produces y lo que cobras es donde el financiamiento hace la diferencia. Trabajamos con MUNDI desde septiembre de 2024 para sostener y escalar nuestra operación exportadora."
El mercado mundial del aluminio se valoró en $265 millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca de $281 millones de dólares en 2026 a más de $454 millones de dólares para 2034. La industria del aluminio en México procesa alrededor de 3 millones de toneladas al año y representa cerca del 1% del PIB nacional, generando más de 30,000 empleos directos y casi 1 millón de puestos indirectos, según el Instituto Mexicano del Aluminio (IMEDAL).
"Cuando una compañía Fortune 500 decide mover su cadena de suministro de Asia a México (especialmente al corredor de la frontera norte, que se está convirtiendo en el hub natural para la manufactura de aluminio orientada al mercado norteamericano), espera el mismo nivel de confiabilidad, escala y precisión que tendría en cualquier otra parte del mundo. En MUNDI, acompañamos a empresas del sector del aluminio, como ABC Aluminum, porque representan exactamente el perfil de exportador que México necesita para capitalizar el nearshoring: con manufactura integrada, con certificaciones de clase mundial y con una capacidad de respuesta inmediata. Nuestro rol es asegurarnos de que el financiamiento nunca sea el cuello de botella que frene esa capacidad", concluyó Paulina Aguilar.