Querétaro, Querétaro, 30 de abril de 2026.- La conferencia magistral “La IMMEX en la coyuntura actual”, impartida por Emilio, CEO de Prodensa, en el marco del 7º Foro de Comercio Exterior, Fiscal y Logística de index Querétaro, ofreció una lectura detallada del entorno bilateral entre México y Estados Unidos, así como de los factores que están redefiniendo el comercio internacional y el papel de la industria manufacturera de exportación.
Desde el inicio de su participación, el especialista contextualizó su análisis a partir de la experiencia directa de la firma en la instalación y acompañamiento de empresas extranjeras en México, así como su involucramiento en organismos binacionales. Bajo esta perspectiva, planteó que la relación entre ambos países atraviesa por tres ejes simultáneos: seguridad y migración, el marco del T-MEC, y un entorno comercial híbrido donde coexisten acuerdos de libre comercio con la imposición de aranceles en sectores específicos.
Al abordar el ámbito estrictamente comercial, Emilio subrayó que el entorno global ha cambiado de manera estructural. Advirtió que el modelo de libre comercio que predominó en la década pasada difícilmente regresará en el corto o mediano plazo, debido a que el comercio se ha politizado, especialmente en Estados Unidos. En este sentido, explicó que las decisiones comerciales están cada vez más vinculadas a agendas internas, donde conceptos como déficit comercial, relocalización industrial y seguridad nacional dominan la narrativa.
Uno de los puntos centrales de la conferencia fue el análisis de los aranceles, particularmente los derivados de la sección 232 en sectores como acero, aluminio y automotriz. Señaló que, aunque estos mecanismos afectan parte de las exportaciones mexicanas, también abren una oportunidad estratégica: fortalecer la producción regional bajo el cumplimiento del T-MEC para acceder a condiciones preferenciales.
En este contexto, destacó que México se encuentra en una posición privilegiada dentro de la estrategia estadounidense, al formar parte del círculo más cercano de socios comerciales. Sin embargo, insistió en que esta ventaja debe entenderse dentro de una lógica de “fortaleza regional”, donde América del Norte compite como bloque frente a otras regiones del mundo.
Otro de los ejes relevantes fue el papel de China en las cadenas globales de valor. Emilio explicó que existen industrias donde la dependencia hacia ese país sigue siendo estructural, como en textiles médicos, componentes electrónicos o insumos farmacéuticos. En este sentido, advirtió que intentar sustituir de forma inmediata estas cadenas sin una estrategia industrial sólida podría generar distorsiones en costos y suministro.
A partir de ello, planteó que México debe adoptar una visión pragmática: promover la relocalización de empresas —incluidas las de origen asiático— dentro del país, siempre bajo esquemas formales y alineados al T-MEC. Este enfoque, señaló, permite incrementar el valor agregado regional y fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro.
En términos de la relación económica bilateral, enfatizó un argumento clave: México no solo es uno de los principales exportadores hacia Estados Unidos, sino también su mayor cliente. Esta condición, explicó, debe formar parte central de la narrativa estratégica, ya que redefine la percepción del déficit comercial y posiciona la relación como un sistema de coproducción más que de competencia.
Asimismo, destacó que cerca del 80% del comercio entre ambos países corresponde a bienes intermedios, lo que refleja un alto grado de integración productiva. Bajo esta lógica, afirmó que la generación de empleo en un país tiene efectos directos en el otro, reforzando la interdependencia industrial.
En el plano operativo, el ponente identificó oportunidades concretas derivadas del contexto actual. Señaló que sectores vinculados a tecnologías estratégicas, como centros de datos y componentes electrónicos, han mostrado un crecimiento significativo en México, impulsados por la necesidad de proveeduría cercana al mercado estadounidense.
No obstante, también advirtió sobre retos estructurales, como la falta de desarrollo de ciertas cadenas de valor en la región, particularmente en electrónica avanzada y farmacéutica. Esta limitante, dijo, obliga a mantener importaciones desde Asia y evidencia la necesidad de políticas industriales más agresivas para fortalecer capacidades locales.
Finalmente, Emilio subrayó la importancia de avanzar en esquemas de facilitación comercial dentro de México, especialmente para empresas cumplidas bajo programas como IMMEX. Propuso agilizar procesos regulatorios, certificaciones y ampliaciones operativas como una medida clave para sostener la competitividad en un entorno global cada vez más exigente.
La conferencia delineó un escenario donde la coyuntura internacional presenta tanto riesgos como oportunidades para México. La clave, según el especialista, radica en capitalizar la integración regional, fortalecer el cumplimiento normativo y consolidar una estrategia industrial que permita al país escalar dentro de las cadenas globales de valor.
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