Cuatro armadoras chinas analizan alternativas para aprovechar el esquema canadiense de importación de vehículos eléctricos con arancel reducido, y al mismo tiempo evalúan posibles esquemas de producción local mediante alianzas industriales, informó la ministra de Industria de Canadá, Melanie Joly.
La funcionaria detalló que realizó una gira reciente por China, en la que sostuvo reuniones con directivos de BYD Co., Chery Automobile Co., Zhejiang Geely Holding Group Co. y Shanghái Launch Automotive Technical Co.. El acercamiento ocurre en un momento en el que Ottawa busca redefinir su estrategia de atracción de capital en la cadena de valor de la electromovilidad.
La visita se dio tras el viaje del primer ministro canadiense Mark Carney a Pekín a inicios de año, donde se dio a conocer un acuerdo comercial que permite la entrada de hasta 49,000 vehículos eléctricos fabricados en China a Canadá bajo un arancel cercano al 6%. El esquema eliminó además el arancel adicional de 100% que había sido impuesto en 2024, lo que modificó de forma significativa las condiciones de acceso al mercado canadiense para este tipo de unidades.
Bajo este nuevo entorno regulatorio, el gobierno canadiense ha planteado como objetivo no solo facilitar la importación, sino inducir inversiones industriales en territorio nacional. En ese sentido, Joly señaló que las empresas con las que conversó mostraron apertura para explorar esquemas de empresas conjuntas con producción dentro de Canadá.
La funcionaria precisó que cualquier eventual acuerdo deberá cumplir criterios estrictos, particularmente en lo relativo al control canadiense de las joint ventures y la integración de cadenas de suministro locales. Subrayó que estas condiciones forman parte de su responsabilidad bajo la Ley de Inversión en Canadá, que faculta al gobierno a imponer requisitos a capital extranjero en sectores estratégicos.
En paralelo, el gobierno de Carney mantiene conversaciones con Stellantis NV para evaluar la posibilidad de ensamblar vehículos eléctricos de origen chino en una planta desocupada en Brampton, Ontario. Los proyectos se vincularían con la sociedad que Stellantis mantiene con Zhejiang Leapmotor Technology Co..
No obstante, tras revelarse estas discusiones, Joly dejó claro que el gobierno no respaldará esquemas conocidos como “autos en kit”, donde el valor agregado local se limita al ensamblaje final de componentes importados, lo que apunta a un enfoque más riguroso en materia de contenido industrial dentro del país.
Los vehículos eléctricos provenientes de China comenzaron a ingresar a Canadá bajo la cuota preferencial en mayo. Según los datos disponibles, una parte relevante de estas unidades corresponde a modelos de Tesla Inc. producidos en su planta de Shanghái.
En este contexto, el sector automotriz canadiense también atraviesa ajustes relevantes en proyectos de electrificación. El mes pasado, Honda Motor Co. decidió pausar de manera indefinida su plan de inversión para desarrollar una cadena de suministro de baterías en Alliston, Ontario, valorado en 15,000 millones de dólares canadienses.
Joly afirmó que el gobierno mantiene respaldo a las regiones industriales impactadas por estos cambios. Añadió que, pese a la incertidumbre en el sector, existen perspectivas positivas en desarrollo para comunidades como Alliston, en el marco de la transición hacia la movilidad eléctrica.