Ciudad de México, 27 de agosto del 2026. México tiene más de 1.5 millones de unidades de autotransporte federal de carga y moviliza cientos de millones de toneladas cada año. Pero detrás de esa enorme infraestructura existe un reto menos visible, hacer coincidir los camiones disponibles con las mercancías que necesitan ser transportadas.
De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el autotransporte federal movilizó 577 millones de toneladas durante 2025, mientras que el parque vehicular de carga alcanzó 1,514,223 unidades al cierre de ese año. La dimensión del mercado también convive con una alta fragmentación, 79.9% de los permisionarios de carga son transportistas independientes o pequeñas flotas, y representan 22.1% de la flota total disponible, según la misma dependencia.
En un mercado de esta escala, tener camiones y tener cargas no necesariamente significa que ambas partes puedan encontrarse de manera eficiente. Una unidad y una carga pueden estar en el mismo origen, pero el camión puede no estar disponible porque todavía está descargando en otro cliente o comprometido con una operación previa. Del mismo modo, un transportista puede terminar un viaje sin visibilidad de si tendrá carga de regreso en el punto de destino. El reto está en conocer la disponibilidad real de las unidades y conectarla con las necesidades de carga en el momento adecuado.
Del teléfono al marketplace
Una de las herramientas que busca resolver ese problema es el load board. En ellos una empresa, broker u operador logístico publica una carga con información como origen, destino, fecha, tipo de mercancía y unidad requerida. Por otro lado, los transportistas pueden consultar las cargas disponibles y encontrar aquellas que coinciden con su ubicación, equipo y disponibilidad.
“Un load board no cambia la naturaleza del negocio de transporte; cambia la manera en que se encuentra la siguiente carga. El reto está en hacer que la información de oferta y demanda esté disponible de manera más rápida y estructurada”, explica Marco Reyes, Country Manager de Flete.com.
El modelo cobra relevancia precisamente por la estructura del mercado mexicano. Si existen más de 1.5 millones de unidades de carga y una proporción importante de los permisionarios opera como transportista independiente, la coordinación entre quienes necesitan transportar mercancía y quienes tienen capacidad disponible se vuelve un problema no sólo de logística, sino de información y de comunicación.
Uno de los problemas que busca resolver es el tiempo que una unidad puede pasar parada sin una siguiente carga después de completar un viaje. Si un camión entrega mercancía y debe desplazarse para encontrar su siguiente operación, ese movimiento representa combustible, tiempo y desgaste sin transportar mercancía.
El país cuenta con una industria de transporte de enorme escala y peso económico. De acuerdo con la SICT, el parque federal de carga creció 5.46% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, superando los 1.5 millones de vehículos. El desafío en un futuro es aprovechar mejor esa capacidad que ya existe.
Ahí es donde herramientas como los load boards pueden adquirir mayor relevancia, no como sustitutos de las relaciones comerciales que históricamente han sostenido al transporte, sino como una capa de información capaz de hacer más visible la oferta y la demanda.
“México no necesita reinventar el transporte de carga. La oportunidad está en hacer más eficiente la información que permite que ese transporte funcione, conectar mejor la oferta y la demanda y utilizar la tecnología para que la capacidad disponible pueda encontrar su siguiente carga con menos fricción”, concluye Reyes.
El load board puede convertirse en una pieza de una transformación más amplia, hacer que la información sobre dónde está una carga y dónde está un camión deje de estar dispersa y pueda utilizarse para hacer más eficiente una de las industrias que mueve a México.