Bosch cuenta con una red internacional de aproximadamente 40 instalaciones dedicadas a la investigación, desarrollo y fabricación de semiconductores, una infraestructura que respaldará su estrategia de crecimiento en este mercado. La compañía alemana ha invertido alrededor de 3,000 millones de euros en sus plantas de fabricación de obleas de Dresde y Reutlingen, Alemania, mientras que en Roseville, California, destina cerca de 2,000 millones de dólares al equipamiento de una planta para producir chips especializados de carburo de silicio.
A estas operaciones se suma su centro de pruebas en Penang, Malasia, cuya capacidad planea ampliar hacia mediados de la década de 2030. La empresa también mantiene una participación de 10% en European Semiconductor Manufacturing Company (ESMC), empresa conjunta establecida en Dresde.
Sobre esta infraestructura, Bosch busca extender su participación en la cadena de suministro de semiconductores y atender a fabricantes de diferentes industrias. Para ello, abrirá progresivamente su capacidad de fabricación a socios externos y ampliará estratégicamente su negocio de fundición de chips, mediante el cual produce componentes para terceros.
La estrategia contempla aprovechar sus capacidades tecnológicas en sensores MEMS (sistemas microelectromecánicos), semiconductores de carburo de silicio y circuitos integrados de aplicación específica (ASIC). De acuerdo con Erik Rein, responsable del negocio de semiconductores de Bosch, esta operación permitirá adaptar los procesos y servicios de fabricación a las necesidades específicas de los clientes.
Nueva división para ampliar el negocio de chips
Como parte de esta estrategia, Bosch creará una división denominada Semiconductors a partir de enero de 2028. Esta nueva estructura permanecerá dentro del sector de negocio Mobility y concentrará las actividades que actualmente forman parte de Mobility Electronics, área que, después de la reorganización, se enfocará en las unidades de control electrónico para aplicaciones automotrices.
La compañía, considerada el mayor proveedor mundial de la industria automotriz, estableció como objetivo alcanzar ventas de aproximadamente 5,000 millones de euros en semiconductores hacia 2030. Su participación en este mercado comprende aplicaciones para vehículos y bicicletas eléctricas, pero también contempla oportunidades en robótica, centros de datos para inteligencia artificial (IA) y electrónica de consumo.
En el ámbito de la robótica, Bosch ya cuenta con chips utilizados para controlar robots humanoides, mientras que sus sensores pueden contribuir al desarrollo de sistemas con mayores niveles de precisión y automatización.
Demanda de semiconductores impulsará nuevos mercados
Las perspectivas de crecimiento de estas aplicaciones respaldan la decisión de reorganizar el negocio. Bosch estima que atender las necesidades de semiconductores de las aplicaciones de IA generativa requerirá hasta 3.6 millones de obleas adicionales al año para 2030.
Por otra parte, análisis de Strategy& y de la Asociación Alemana de la Industria Eléctrica y Digital (ZVEI) señalan que la demanda europea de semiconductores para robótica y automatización industrial podría duplicarse hacia 2040.
Markus Heyn, vicepresidente del consejo de administración de Robert Bosch GmbH y presidente del sector Mobility, señaló que los semiconductores son componentes esenciales de los sistemas conectados y tienen relevancia para las distintas divisiones de la compañía.