Chihuahua, México, 2 de noviembre de 2026.- La transición del Clúster Automotriz de Chihuahua hacia el Chihuahua Mobility Cluster busca ampliar su alcance industrial, integrar nuevos segmentos productivos y fortalecer el desarrollo de proveedores locales. La transformación responde a la presencia de empresas vinculadas con la fabricación de vehículos agrícolas, powersports, electrónica vehicular y micromovilidad, actividades que forman parte de un ecosistema que va más allá de la producción automotriz tradicional.
Para Jorge Alberto Charles Madrigal, Presidente del Chihuahua Mobility Cluster, esta evolución representa una decisión estratégica ante los cambios tecnológicos y productivos que están redefiniendo a la industria. El organismo pretende ampliar su membresía a 10 verticales, profesionalizar su operación y pasar de la generación de contactos comerciales a una dinámica que permita medir resultados y desarrollar oportunidades de negocio.
“Las empresas no mueren por aranceles, mueren cuando el producto deja de existir”, señaló Charles Madrigal al explicar la lógica detrás del cambio de identidad.
Bajo esta perspectiva, el clúster busca acompañar a las empresas instaladas en Chihuahua para que adapten sus capacidades a las nuevas necesidades del mercado y mantengan su participación en las cadenas de suministro.
La estrategia contempla también una operación más estructurada, con un consejo consultivo ampliado, embajadores y la incorporación de personal, particularmente para atender Ciudad Juárez. Aunque el organismo ya tenía alcance estatal, también busca fortalecer su presencia en regiones como Cuauhtémoc y Delicias.
De la industria automotriz a un ecosistema de movilidad
La ampliación hacia 10 verticales permitirá incorporar actividades que anteriormente no estaban plenamente representadas bajo la denominación de clúster automotriz. De acuerdo con Charles Madrigal, el cambio permitirá ampliar cerca de 45% el mercado que atiende el clúster.
Entre las áreas con mayor potencial identifica tres grupos. El primero reúne electromovilidad, electrónica y software, debido a la creciente incorporación de sistemas digitales en los vehículos. Según expuso, casi tres de cada 10 automóviles nuevos vendidos en el mundo durante este año son eléctricos, mientras que para 2030 se proyecta que la proporción supere el 40%.
En este entorno, componentes como arneses de alto voltaje, sistemas de gestión de baterías, pantallas, sistemas avanzados de asistencia al conductor y electrónica de potencia representan oportunidades para empresas que ya cuentan con capacidades productivas en Chihuahua, particularmente en Ciudad Juárez.
El segundo grupo comprende transporte pesado, maquinaria agrícola, minería y construcción. El corredor metalmecánico de Cuauhtémoc cuenta con fabricantes de componentes y remolques completos para distintas aplicaciones de carga, mientras que la actividad minera, agrícola y la conexión fronteriza con Texas contribuyen a la demanda de equipos y soluciones para el transporte de mercancías.
El tercer segmento corresponde a powersports y micromovilidad. En este ámbito, BRP funciona como empresa ancla en Ciudad Juárez y ha ampliado su presencia en la entidad.
Una ventaja para las pequeñas y medianas empresas es que algunas actividades relacionadas con remolques y metalmecánica tienen menores barreras de entrada que la proveeduría automotriz tradicional, debido a menores requerimientos de certificación y volúmenes de producción. Esto puede facilitar su incorporación gradual a cadenas industriales de mayor escala.
Para impulsar ese proceso, el clúster desarrollará RAP 2.0, una Rampa de Aceleración de Proveedores orientada a detectar brechas de capacidad y acompañar a las empresas locales en su crecimiento.
Proveedores, talento e integración industrial
La relación con las empresas tractoras, los proveedores, las universidades y el gobierno constituye uno de los ejes de la nueva estrategia. El clúster mantiene un modelo de tetrahélice que incorpora industria, academia, gobierno y sociedad, con responsabilidades específicas para identificar necesidades productivas y desarrollar capacidades locales.
“Las empresas tractoras nos dicen qué piezas necesitan. Nosotros detectamos al proveedor local. Hacemos un diagnóstico de esta brecha. La academia y el gobierno ayudan a cerrar esta brecha”, explicó el presidente del organismo.
Esta coordinación se traduce en acciones con la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico de Chihuahua y universidades como la Politécnica, el ITESM, el Tecnológico de Chihuahua y Tecmilenio. Entre las iniciativas se encuentran una carrera orientada al sector automotriz y programas que acercan a docentes y estudiantes a las plantas para conocer los requerimientos reales de producción.
El clúster también impulsa encuentros comerciales y participa en exposiciones mediante pabellones que reúnen a organismos estatales, instituciones académicas y empresas socias. Según Charles Madrigal, estas actividades han generado citas de negocio y oportunidades de proveeduría, incluidas las relacionadas con Bosch, que se incorporó al organismo, y requerimientos comerciales vinculados con Polaris.
Hacia 2030, la meta es duplicar los contratos de proveeduría respecto a 2024, certificar pequeñas y medianas empresas para aumentar el contenido local en las distintas verticales y continuar formando técnicos e ingenieros calificados.
Para avanzar, el presidente considera necesario fortalecer las capacidades en diseño, integración y programación, además de ampliar la formación en software, electrónica, sistemas eléctricos y mecatrónica. También identifica la automatización, la manufactura inteligente, el análisis de datos y la inteligencia artificial aplicada a procesos industriales como áreas prioritarias de inversión.
La trazabilidad de origen por número de parte es otro requisito relevante para mantener la competitividad, particularmente ante las exigencias del T-MEC.
"Hoy las empresas que ganan no son las más baratas, son las que pueden demostrar de dónde viene cada pieza", afirmó
La disponibilidad de energía, agua y talento también forma parte de las condiciones que el estado deberá atender para sostener el crecimiento industrial.
Chihuahua y su posición estratégica en Norteamérica
La ubicación fronteriza y la sólida base manufacturera de Chihuahua son factores clave para la expansión de su ecosistema de movilidad. Charles Madrigal destacó que la entidad ocupa el primer lugar nacional en exportaciones y que, durante el primer semestre de 2026, registró ventas al exterior por alrededor de 85 mil millones de dólares, una cifra superior a la exportada durante todo 2024.
El estado cuenta con más de 400 empresas vinculadas directamente con la cadena de valor y produce más del 70% de los componentes de un vehículo, lo que lo coloca en una posición sólida para atraer proyectos de ensamble final. La presencia de fabricantes como Ford y BRP contribuye a esa estructura industrial.
A estas capacidades se suma la frontera directa con Texas y Nuevo México, así como la conexión carretera con Phoenix y Austin, ciudades vinculadas, según el entrevistado, con desarrollos en semiconductores, vehículos eléctricos y autónomos. Charles Madrigal también destacó las condiciones logísticas del corredor entre Chihuahua y Ciudad Juárez, donde el riesgo de robo de carga es considerablemente menor en comparación con otras rutas del país.
Otro indicador que destacó es que más de la mitad de la inversión extranjera que llega a Chihuahua corresponde a reinversiones de empresas ya instaladas. Para el presidente del clúster, este comportamiento refleja la confianza de las compañías en el ecosistema estatal y en sus posibilidades de continuar creciendo.
La aspiración del Chihuahua Mobility Cluster es consolidar estas ventajas mediante una colaboración sostenida entre industria, academia y gobierno.
“Lo que yo quiero que suceda es que Chihuahua sea el hub de movilidad más importante de Norteamérica”, concluyó Charles Madrigal.
El desafío será mantener alineados a los actores del ecosistema hacia 2030, desarrollar proveedores capaces de responder a nuevas exigencias tecnológicas y formar el talento que necesitará la industria en los próximos años.