Desde que empezamos a hablar de los nuevos conceptos de movilidad hace ya algunos años, estos venían acompañados de un pronóstico de una reducción de los volúmenes de venta para la industria automotriz, generando preocupación en directivos y políticos respecto al efecto en empleo y crecimiento económico.
En el primer semestre de 2022, resulta que las empresas automotrices están vendiendo menos vehículos que en el mismo período de 2021 todavía impactado por COVID-19. Y no es porque los clientes hayan migrado hacia otros conceptos de transporte, y tampoco se han afectado los resultados financieros de las empresas ni se ha generado un dramático desempleo. Las explicaciones de este fenómeno, como son los problemas de la cadena de suministro y en especial los famosos chips, se vuelven cada vez más inverosímiles.
Las cifras a junio de 2022 muestran, como siempre, un escenario diverso. China, como única de las grandes regiones, logra mantener su nivel de venta de automóviles creciendo un modesto 3.4%, apoyado por incentivos del gobierno no solo para la compra de autos eléctricos, sino también para autos con motor a gasolina.
En Estados Unidos, las ventas caen un 18% contra el año anterior, mostrando tendencias negativas en todas las marcas excepto Tesla. Llama la atención que marcas como Volkswagen, Nissan y Honda presentan reducciones cercanas o incluso superiores a -30%.
En Europa, las cosas no son muy diferentes. Las cifras de venta están 14% abajo, con una dispersión en los grandes mercados que va desde -11% en España a -23% en Italia. A nivel de marcas, el grupo Hyundai/Kia es el único que logra crecer con un +9%, y Toyota se mantiene con un -2%.
Para Brasil, la tendencia es aun mas preocupante porque continúa la caída del mercado, de 4 millones hace 10 años hasta 2 millones que se pronostican para 2022, con una reducción del 15% en el 1er semestre de este año. También aquí se presenta el fenómeno del avance de marcas asiáticas, como Toyota con +16 o Chery con +23%.
Y sorpresivamente, en México, las ventas mantienen su nivel del año anterior y apuntan nuevamente a poder superar el millón de unidades en 2022. Los ganadores en el mercado mexicano son Toyota con un crecimiento del 16%, y la china MG que ha triplicado sus ventas a 20,000 unidades superando a Honda, Hyundai y Mazda. El avance de MG coincide con la caída de Nissan de un 19.3% o 20,000 autos menos que el año pasado.
La buena noticia para México es que GM, Ford, Chrysler, Kia y Toyota incrementan su producción en forma importante, compensando las reducciones de Nissan, Honda y VW. Asumiendo que son ciertos los pronósticos de que en Estados Unidos la escasez de producto ha causado una demanda no satisfecha con un potencial de 6 millones de unidades, mas un inventario reducido en 2 millones, es razonable esperar que la fabricación de autos en México se siga recuperando.
A medio gas: la industria automotriz en 2022
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