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Trump y Xi retoman diálogo económico con foco en inversión y reducción de aranceles

Donald Trump y Xi Jinping retomaron el diálogo económico en Beijing con foco en inversión, tecnología y comercio. EE.UU. analiza facilitar capital chino en sectores no sensibles, mientras China promete ampliar la apertura de su mercado a empresas extranjeras.

Beijing, China, 14 de mayo de 2026.– La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, marcó un nuevo intento por reactivar la relación económica entre las dos mayores potencias del mundo, en un contexto marcado por tensiones comerciales, disputas tecnológicas y crecientes restricciones a la inversión china en territorio estadounidense.

El encuentro en Beijing se produjo después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, adelantara que ambos gobiernos trabajaban en un mecanismo para facilitar ciertas inversiones chinas en sectores considerados “no sensibles”, con el objetivo de evitar revisiones regulatorias más complejas.

Previo a la reunión presidencial, Bessent explicó desde Beijing que Washington analiza la creación de una especie de “Junta de Inversiones”, enfocada en evaluar proyectos que no impliquen riesgos para la seguridad nacional ni requieran pasar por el Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS), organismo encargado de revisar adquisiciones extranjeras de activos estratégicos.

“Hay muchas cosas en las que los chinos podrían invertir”, señaló el funcionario, al tiempo que planteó la posibilidad de eliminar aranceles sobre aproximadamente 30 mil millones de dólares en bienes considerados no críticos y que no formen parte de la estrategia estadounidense de relocalización industrial.

La propuesta refleja el delicado equilibrio que enfrenta la administración estadounidense: atraer capital extranjero en un momento de desaceleración de flujos globales, sin relajar las barreras construidas durante los últimos años frente al avance económico y tecnológico chino.

Durante el encuentro con empresarios estadounidenses, Xi Jinping aseguró que China “abrirá aún más sus puertas” a la inversión extranjera y prometió mejorar las condiciones para compañías internacionales que operan en el país. Entre los asistentes destacaron Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook, en representación de sectores estratégicos como vehículos eléctricos, inteligencia artificial y semiconductores.

El mensaje de Beijing busca enviar señales de apertura en medio de un modelo económico que combina elementos de libre mercado con una fuerte intervención estatal. Bajo su estrategia de “circulación dual”, China pretende fortalecer simultáneamente su mercado interno y su integración internacional, impulsando inversiones en industrias consideradas prioritarias para su desarrollo tecnológico.

En este contexto, compañías como Tesla, Nvidia, Apple y Boeing aparecen como actores clave dentro de la estrategia china para atraer capital y conocimiento industrial.

Sin embargo, el acercamiento económico ocurre en paralelo a un endurecimiento de las restricciones estadounidenses sobre tecnologías avanzadas, particularmente en inteligencia artificial y chips de alto desempeño. Washington ha reforzado controles para limitar el acceso chino a semiconductores avanzados y sistemas vinculados al entrenamiento de IA, un frente que se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción bilateral.

En ese escenario, Jensen Huang calificó el encuentro entre Trump y Xi como “una de las cumbres más importantes de la historia humana”, reflejando el peso económico y tecnológico de la relación entre ambos países.

A pesar de las señales de apertura, la inversión china en Estados Unidos permanece lejos de los niveles observados durante la década pasada. En 2025, los anuncios de inversión provenientes de China se ubicaron por debajo de los 3 mil millones de dólares, afectados por mayores controles regulatorios y por una percepción política cada vez más crítica hacia la participación china en sectores estratégicos.

Además, diversos proyectos vinculados con energía limpia, manufactura avanzada e infraestructura han enfrentado retrasos, cancelaciones y objeciones locales debido a preocupaciones sobre seguridad nacional, control tecnológico y competencia industrial.

El debate también involucra a sectores manufactureros estadounidenses. Representantes de la industria automotriz y metalúrgica han expresado inquietudes sobre el crecimiento de empresas chinas en el mercado norteamericano, mientras legisladores impulsan iniciativas para restringir la compra de tierras agrícolas e infraestructura sensible por parte de inversionistas extranjeros.

Con ello, la reunión entre Trump y Xi reabre la puerta a una posible nueva etapa de cooperación económica, aunque bajo un esquema mucho más vigilado y selectivo que en años anteriores. El éxito de cualquier acuerdo dependerá no sólo de los compromisos políticos, sino también de la capacidad de ambos gobiernos para generar certidumbre regulatoria y reducir la desconfianza estratégica que domina actualmente la relación bilateral.

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