La administración del presidente Donald Trump volvió a colocar sobre la mesa una de las propuestas más controvertidas de las negociaciones comerciales de Norteamérica: exigir que los vehículos que busquen acceder a los beneficios arancelarios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) incorporen al menos 50% de contenido originario de Estados Unidos.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), el equipo negociador estadounidense impulsa esta medida como parte de la revisión del acuerdo comercial, con el objetivo de fortalecer la manufactura nacional y redirigir una mayor proporción de la producción automotriz hacia territorio estadounidense.
La propuesta no es nueva. Durante la cuarta ronda de negociaciones que dieron origen al T-MEC, el entonces representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, planteó que los automóviles importados desde México y Canadá debían contener al menos 50% de contenido estadounidense. Sin embargo, la iniciativa fue abandonada en marzo de 2018.
En aquellas negociaciones, Washington también propuso elevar el requisito de contenido regional para los vehículos hasta 85% y establecer el rastreo del origen del 100% de las piezas. Finalmente, el acuerdo fijó un Contenido de Valor Regional (CVR) de 75% para vehículos ligeros y componentes principales, mientras que el requisito de rastreo total de piezas no fue incorporado.
Según las fuentes consultadas por el WSJ, además de reinstaurar la exigencia de 50% de contenido estadounidense, el gobierno de Trump buscaría aumentar el porcentaje mínimo de contenido regional por encima del actual 75%.
Actualmente, las reglas de origen del T-MEC para la industria automotriz se sustentan en tres pilares: el Contenido de Valor Regional (CVR), el Contenido de Valor Laboral (CVL) y los requisitos de compra de acero y aluminio.
El CVR establece que los fabricantes deben utilizar un porcentaje determinado de contenido originario de México, Estados Unidos o Canadá para que los vehículos y autopartes puedan acceder al tratamiento libre de aranceles. En el caso de los vehículos ligeros y componentes principales, el umbral es de 75%.
Por su parte, el CVL exige que al menos 40% del contenido de los vehículos de pasajeros —y 45% en el caso de camiones ligeros y pesados— provenga de plantas donde los trabajadores perciban salarios de al menos 16 dólares por hora. Adicionalmente, los fabricantes deben adquirir al menos 70% de su acero y aluminio dentro de la región para cumplir con las disposiciones del acuerdo.
La posible modificación ha generado preocupación en algunos sectores de la industria. El propio WSJ señaló que los fabricantes que ensamblan vehículos en México para el mercado estadounidense podrían enfrentar dificultades para cumplir rápidamente con un requisito de 50% de contenido estadounidense.
“Los fabricantes de automóviles que ensamblan vehículos en México para el mercado estadounidense probablemente se enfrentarían a dificultades para cumplir con el umbral del 50% de piezas estadounidenses, especialmente si el nuevo requisito entra en vigor rápidamente”, indicó el diario.
Como ejemplo, el medio destacó que únicamente 11% del valor de las piezas del SUV GMC Terrain, ensamblado en México por General Motors, proviene de Estados Unidos o Canadá. La mayor parte de sus componentes, incluido el motor y la transmisión, tiene origen mexicano.
En paralelo, la agencia Reuters informó que Estados Unidos también busca limitar la participación de componentes electrónicos asiáticos en los vehículos que se beneficien de las preferencias arancelarias del T-MEC. Asimismo, señaló que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) intentaría alcanzar primero un acuerdo con México sobre contenido específico estadounidense para posteriormente presentarlo a Canadá.
Desde México, la postura de la industria automotriz se ha mantenido en favor de conservar las reglas actuales. El pasado miércoles, Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), informó que el organismo se ha manifestado a favor de mantener el umbral vigente de 75% de contenido regional.
Las negociaciones entre México y Estados Unidos sobre la revisión del T-MEC iniciaron la semana pasada y continuarán en los próximos meses. De acuerdo con la información difundida, una segunda ronda de conversaciones está prevista en Washington y una tercera se realizará posteriormente en la Ciudad de México, en un proceso que podría redefinir las reglas que rigen a una de las cadenas de suministro automotrices más integradas del mundo.
