Ciudad de México, 22 de abril de 2026.— México y Estados Unidos acordaron iniciar formalmente la fase de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) durante la semana del 25 de mayo, como parte del proceso de revisión conjunta programado para el 1 de julio. El anuncio se dio tras un encuentro en Palacio Nacional entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, acompañado de reuniones técnicas encabezadas por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
De acuerdo con la declaración conjunta, ambos funcionarios instruyeron a sus equipos a intensificar las conversaciones desde esta misma semana, priorizando temas estratégicos como la seguridad económica, el fortalecimiento de reglas de origen en productos industriales, la cooperación en minerales críticos, acciones comerciales complementarias y la resolución de disputas bilaterales pendientes.
Para la industria automotriz, uno de los pilares del comercio regional, el eje de la negociación apunta directamente a la redefinición de las reglas de origen. Actualmente, el T-MEC establece que alrededor del 75% del valor de un vehículo debe provenir de América del Norte; sin embargo, fuentes del sector señalan que Estados Unidos ha propuesto elevar este requisito hasta el 100% en componentes clave como motores, electrónicos principales y software.
Este planteamiento implicaría un ajuste estructural en las cadenas de suministro automotrices, que durante décadas han operado bajo un esquema de integración regional con fuerte dependencia de insumos globales. La intención, según lo expresado en las reuniones, es reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia y fortalecer la producción regional.
En paralelo, el tema de los aranceles se perfila como uno de los principales puntos de tensión. Representantes de la industria automotriz mexicana indicaron que Jamieson Greer comunicó que los aranceles impuestos bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense “han llegado para quedarse”, en referencia a las medidas implementadas por el presidente Donald Trump, que establecieron un gravamen del 25% a las importaciones globales de vehículos por motivos de seguridad nacional.
Esta postura marca un cambio relevante respecto a las expectativas de México y Canadá, que veían en la revisión del T-MEC una oportunidad para eliminar o reducir dichas tarifas. De acuerdo con fuentes presentes en las reuniones, si bien podría existir margen para ajustes que mantengan la competitividad de México frente a regiones como Japón, la Unión Europea o Corea del Sur, no se contempla un retorno a niveles arancelarios de cero.
El impacto de estos aranceles ha sido significativo para la industria automotriz mexicana, que destina más del 50% de sus exportaciones a Estados Unidos. La imposición de tarifas ha alterado los flujos comerciales, generando un efecto contrario al esperado por Washington: en lugar de fortalecer el comercio regional, se ha observado un aumento en las importaciones estadounidenses desde Asia.
José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), confirmó que durante los encuentros con el representante comercial estadounidense se abordaron precisamente los efectos de estos aranceles sobre las cadenas de suministro y las reglas de origen, destacando que existe un mayor entendimiento sobre las distorsiones generadas en el comercio bilateral.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado la necesidad de alcanzar un acuerdo preliminar que permita eliminar los aranceles al acero, aluminio y sector automotriz antes de concluir la revisión formal del tratado. No obstante, las señales desde Washington apuntan a un escenario donde las tarifas seguirán formando parte del nuevo marco comercial.
La visita de Greer también incluyó reuniones con representantes de los sectores automotriz y siderúrgico, así como con organismos empresariales, donde se subrayó la importancia de fortalecer la integración productiva de América del Norte. Las industrias coincidieron en la necesidad de preservar la competitividad regional frente a otros bloques económicos, en un contexto de creciente competencia global.
A medida que se acerca la fecha límite del 1 de julio para la revisión sexenal del T-MEC, la negociación entra en una etapa crítica. Para el sector automotriz, el resultado definirá no solo las condiciones de acceso al mercado más relevante para México, sino también la viabilidad de sus cadenas de valor en un entorno donde los aranceles y las reglas de origen podrían redefinir el mapa productivo de la región.