Laredo, Texas.— DSV opera en Laredo, Texas, un centro logístico transfronterizo con más de 79,200 metros cuadrados de espacio de almacenamiento multiusuario, respaldado por una infraestructura logística superior a 185,800 m² en la región fronteriza entre Estados Unidos y México.
La operación está orientada a empresas que movilizan mercancías entre ambos países y concentra servicios de almacenamiento, transporte, despacho aduanal, fulfillment y distribución bajo un mismo proveedor logístico. Su ubicación busca atender operaciones vinculadas con manufactura, retail, industria automotriz, sectores industriales y proyectos de nearshoring.
Uno de los componentes de la infraestructura es un espacio de más de 9,760 m² de almacén fiscalizado y Foreign Trade Zone (FTZ). De acuerdo con la información de DSV, esta modalidad permite gestionar mercancías bajo esquemas que pueden contribuir a la reducción o eliminación de aranceles, además de mejorar el flujo de efectivo y simplificar procesos de cumplimiento aduanero.
En materia de capacidad operativa, el almacén cuenta con 84 docks, una puerta destinada a carga sobredimensionada y tres rampas de carga. La instalación tiene una altura libre de 12.2 metros y está diseñada para operaciones de alto volumen.
La infraestructura también incorpora herramientas para la gestión de inventarios, con visibilidad en tiempo real, administración de existencias, servicios de cross-dock y fulfillment a nivel SKU. Estas capacidades permiten atender diferentes requerimientos dentro de una misma operación logística, desde el almacenamiento hasta la preparación y distribución de mercancías.
El modelo de DSV contempla además distribución omnicanal, con servicios B2B, B2C, fulfillment para eCommerce y distribución minorista. A esto se suman servicios de valor agregado como kitting, ensamblado, etiquetado, postponement, gestión de devoluciones, empaque e inspección de calidad.
Para las operaciones transfronterizas, la compañía integra servicios de transporte, despacho aduanal de importación hacia Estados Unidos y gestión aduanera mexicana en sitio. La propuesta busca reducir intermediarios y facilitar el flujo de mercancías entre ambos lados de la frontera.
La escala de la infraestructura permite manejar requerimientos variables de almacenamiento, incluyendo incrementos de demanda y operaciones asociadas con estrategias de nearshoring. DSV señala que la capacidad es escalable para operaciones de alto volumen y crecimiento de negocio.
En materia de seguridad y cumplimiento, las instalaciones cuentan con certificación ISO, cumplimiento CTPAT, monitoreo mediante CCTV las 24 horas y control de acceso.
La infraestructura de Laredo se integra así a una oferta logística de extremo a extremo que contempla transporte internacional, gestión aduanera, almacenamiento, fulfillment y distribución final. Para las empresas que utilizan el corredor comercial entre México y Estados Unidos, el esquema concentra distintas etapas de la cadena de suministro en una infraestructura con capacidad de almacenamiento, manejo de carga y servicios especializados.