Querétaro, Querétaro, 17 de febrero de 2026.- Durante Automotive Meeting Querétaro 2026, la ANPACT presentó un diagnóstico amplio y crítico sobre el estado de la industria de vehículos pesados en México, marcado por una fuerte contracción del mercado interno, retos estructurales persistentes y una agenda de oportunidades vinculadas a proveeduría, descarbonización y comercio exterior. La conferencia “ANPACT: Perspectiva de la Industria Automotriz de Vehículos Pesados: Retos y Oportunidades en el 2026” fue impartida por Rogelio Garzate, presidente ejecutivo del organismo, quien contextualizó el momento que atraviesa el sector.
Garzate explicó que la industria de vehículos pesados en México está conformada por alrededor de 15 marcas, de las cuales 14 producen unidades en el país, con 12 plantas distribuidas en 10 entidades, principalmente en el corredor del T-MEC. Dos de estas armadoras se ubican en Querétaro. En conjunto, el sector genera cerca de 28 mil empleos directos, 80 mil indirectos y hasta 250 mil adicionales en la cadena de proveeduría, además de aportar 4.7% del PIB nacional, cifra que se eleva a 6% al considerar a los proveedores.
El directivo recordó que en 2024 la industria alcanzó un máximo histórico de 58 mil unidades vendidas, pero el panorama cambió de forma abrupta en 2025.
“Lamentablemente, para nosotros, y basado en la incertidumbre que está generando todo el tema del cambio en políticas comerciales en Norteamérica, nosotros tuvimos una caída importantísima de 46.3%”, afirmó.
El año cerró con alrededor de 39,800 unidades comercializadas, reflejo de la cautela de los transportistas ante la reducción o retraso de contratos, lo que ha frenado la renovación de flota.
Uno de los factores más críticos señalados durante la conferencia fue el incremento en la importación de vehículos pesados usados provenientes de Estados Unidos. Estas unidades, muchas de ellas con más de un millón de millas recorridas, ingresan sin cumplir con estándares actuales de emisiones y seguridad. Garzate advirtió que “por cada 100 unidades nuevas que nosotros estamos vendiendo, 65 entraban usadas y portadas chatarra desde Estados Unidos”, el peor ratio registrado por la industria. A ello se suma la subvaluación de estas unidades, con precios sin referencia clara, lo que genera distorsiones económicas, ambientales y de seguridad vial.
La edad promedio de la flota en México se ubica en 19 años, tanto en carga como en pasaje, muy por encima de los estándares deseables. De acuerdo con los datos presentados, el parque vehicular federal registra alrededor de 844 mil unidades, a las que se sumarían cerca de 800 mil adicionales en registros estatales. Para reducir la antigüedad de la flota en una década, sería necesario retirar más de 337 mil unidades, un objetivo complejo ante recursos financieros limitados. No obstante, el presidente de ANPACT subrayó que la renovación es clave para reducir emisiones y siniestralidad, considerando que desde 2024 ya se ofrecen vehículos con tecnología Euro 6, que disminuyen hasta 90% las emisiones contaminantes.
Hacia 2026, la ANPACT proyecta un mercado de entre 39 mil unidades al mayoreo y 42 mil al menudeo, cifras sujetas a la evolución del entorno comercial en Norteamérica. En el ámbito externo, la producción y exportación también mostraron caídas de 34.8% y 28.6% respectivamente en 2025, aunque el sector mantiene oportunidades relevantes en proveeduría nacional, desarrollo de proveedores tier 2 y tier 3, y tecnologías como telemática y sistemas de seguridad avanzada.
Sobre la transición tecnológica, Garzate puntualizó que el diésel sigue dominando con 98.19% del parque, mientras que los vehículos eléctricos representan apenas 0.16%. En ese contexto, afirmó:
“Nosotros no vamos directamente a una electromovilidad. Es decir, nosotros lo llamamos una descarbonización”,
Es decir, una ruta que contempla distintas tecnologías, condicionadas por la disponibilidad de energía e infraestructura.
La participación de ANPACT en Automotive Meeting Querétaro 2026 dejó claro que la industria de vehículos pesados enfrenta un punto de inflexión. La combinación de incertidumbre comercial, flota envejecida e importación de usados contrasta con un potencial significativo para fortalecer la manufactura, la cadena de suministro y la agenda ambiental, siempre que existan condiciones regulatorias, financieras y de infraestructura que acompañen esa transformación.