Canton, Mississippi, 7 de mayo de 2026.- La desaceleración del mercado de vehículos eléctricos en Estados Unidos ya comienza a redefinir las estrategias de producción de las armadoras, y Nissan es una de las compañías que ha decidido dar un giro importante a sus planes de electrificación en ese país. La firma japonesa canceló un proyecto de 500 millones de dólares para fabricar vehículos eléctricos en su planta de Canton, Mississippi, y ahora enfocará la operación en la producción de camionetas y SUV impulsadas por gasolina.
La decisión fue comunicada el pasado 30 de abril a distribuidores y proveedores estadounidenses. De acuerdo con una declaración enviada por Nissan a Automotive News, el ajuste responde a la necesidad de alinear la estrategia de la empresa con las condiciones actuales del mercado y la demanda de los consumidores.
El movimiento representa uno de los cambios más significativos dentro de “Ambition 2030”, el plan anunciado por Nissan en 2021 para acelerar la electrificación de su portafolio global. En ese momento, la planta de Canton estaba llamada a convertirse en uno de los pilares de la estrategia eléctrica de la marca en Norteamérica, con producción de baterías para modelos Nissan e Infiniti y una meta de alcanzar 200 mil ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos hacia 2028.
Sin embargo, el proyecto comenzó a reducirse progresivamente. Primero, Nissan disminuyó el programa de producción eléctrica en Canton de cuatro modelos a uno. Posteriormente retrasó el lanzamiento hasta 2028 y finalmente decidió cancelarlo por completo.
Ahora, la planta retomará su enfoque hacia vehículos de combustión interna. Entre los nuevos programas destaca una nueva generación de la Xterra con arquitectura body-on-frame, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2028. A este modelo se sumará una Frontier de tres filas y al menos otros tres vehículos desarrollados sobre la misma plataforma.
Actualmente, la instalación de Canton produce la pickup Frontier y el sedán Altima, además de mantener una plantilla laboral de aproximadamente 3,200 empleados.
La reconfiguración de la estrategia también impacta el portafolio eléctrico de Nissan en Estados Unidos. El año pasado, la compañía canceló el crossover Ariya y dos sedanes eléctricos que tenía previstos para ese mercado. Con ello, el Leaf permanece como el único vehículo eléctrico de la marca disponible en territorio estadounidense.
Aunque Nissan presentó este año una renovación completa del Leaf SV, los planes para introducir una versión base de menor costo fueron pausados. Aun así, con un precio cercano a los 30 mil dólares, el modelo continúa posicionándose como una de las alternativas eléctricas más accesibles del mercado estadounidense.
La decisión de Nissan no es aislada. En los últimos meses, fabricantes como General Motors y Ford también han anunciado ajustes en sus programas de electrificación. General Motors suspendió indefinidamente la actualización de su línea de camionetas y SUV eléctricas de gran tamaño, mientras que Ford canceló varios desarrollos eléctricos, incluido el sucesor de la F-150 Lightning, identificado internamente como el proyecto T3.
El contexto de estas decisiones refleja el comportamiento reciente del mercado estadounidense. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos cayeron 27% a tasa anual, con alrededor de 216 mil unidades comercializadas, de acuerdo con datos de Kelley Blue Book.
La situación contrasta con Europa, donde las ventas de vehículos enchufables alcanzaron niveles récord en marzo de este año, superando el medio millón de registros. A nivel global, uno de cada cuatro vehículos vendidos ya es eléctrico, lo que evidencia que el enfriamiento del mercado de EV parece concentrarse principalmente en Estados Unidos.
Con información de CBT News