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Negociaciones del T-MEC avanzan, pero mantienen diferencias en reglas de origen automotriz

México y EE. UU. realizarán una cuarta ronda de negociación del T-MEC en septiembre. Aunque hubo avances en acero, aluminio y sustitución de importaciones asiáticas, persisten diferencias sobre las reglas de origen para la industria automotriz.

Ciudad de Méxixo, 23 de julio (Reuters). Funcionarios de Estados Unidos y México informaron este jueves que celebrarán una cuarta ronda de negociaciones en septiembre para modernizar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), luego de que las conversaciones de esta semana evidenciaran desacuerdos sobre los cambios a las reglas de contenido para la industria automotriz y otros temas.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, se reunió esta semana con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la tercera ronda de negociaciones sobre el T-MEC.

En un comunicado conjunto emitido al concluir las conversaciones, ambos gobiernos señalaron que Greer y Sheinbaum abordaron temas relacionados con la industria automotriz, la seguridad económica, el trabajo, la agricultura, los servicios de pago electrónico, así como los productos de acero y aluminio.

"El embajador Greer y la presidenta Sheinbaum coincidieron en la importancia de la cooperación bilateral y subrayaron la urgencia de fortalecer la manufactura de Norteamérica, reforzar las cadenas de suministro regionales y enfrentar el aprovechamiento de actores externos al acuerdo", como China, señala el comunicado.

Greer y Ebrard acordaron que la cuarta ronda bilateral de negociaciones se llevará a cabo en Washington a principios de septiembre, añade el documento.

"Las conversaciones fueron constructivas y permitieron avances en temas como el acero, el aluminio y la sustitución de importaciones provenientes de Asia", declaró Ebrard en un comunicado por separado emitido este jueves.

Las conversaciones bilaterales han excluido a Canadá. Se desarrollan mientras los países renegocian el acuerdo comercial de seis años de antigüedad, que sustenta cerca de 1.6 billones de dólares en comercio regional que anteriormente estaba libre de aranceles. Las negociaciones amenazan con extenderse hasta el próximo año, prolongando la incertidumbre para las empresas y las inversiones que México y Canadá han buscado reducir.

Sin embargo, ambas partes continúan muy alejadas en temas clave, de acuerdo con dos fuentes familiarizadas con las negociaciones que hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter confidencial de las conversaciones.

Puntos de desacuerdo

Uno de los principales puntos de conflicto es la exigencia de Washington de que los vehículos contengan al menos un 50% de contenido fabricado en Estados Unidos para poder acceder al trato preferencial del acuerdo comercial.

Según una de las fuentes, esta propuesta resulta inaceptable para el gobierno mexicano. México no está dispuesto a aceptar "ni siquiera un 1%" de contenido estadounidense obligatorio, afirmó una de las fuentes, al considerar que esa disposición "abre la puerta a posibles incrementos en el futuro" y establece un precedente problemático.

Actualmente, el T-MEC exige que los vehículos incorporen un 75% de contenido de Norteamérica para calificar al comercio libre de aranceles, además de que el 40% de su producción sea realizada por trabajadores que perciban al menos 16 dólares por hora, requisito que cumplen Estados Unidos y Canadá. No obstante, el acuerdo no obliga a que un porcentaje fijo del contenido provenga de un país específico.

Por su parte, México busca que Washington reduzca los aranceles impuestos por motivos de seguridad nacional bajo la Sección 232, que actualmente son de 25% para los automóviles y de 50% para el acero y el aluminio provenientes de México y Canadá, antes de hacer concesiones en otros temas. Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump no ha mostrado señales de flexibilizar estas medidas.

Actualmente, las plantas automotrices mexicanas enfrentan una desventaja en costos frente a competidores de Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, cuyos vehículos pagan un arancel de 15% para ingresar al mercado estadounidense sin estar sujetos a requisitos de contenido regional.

Otra fuente cercana a las negociaciones indicó que Estados Unidos ha solicitado a funcionarios mexicanos presentar propuestas alternativas para cumplir los objetivos de Trump de repatriar una mayor parte de la producción automotriz a territorio estadounidense, sustituir componentes asiáticos dentro de la cadena de suministro de Norteamérica y reducir el déficit comercial de Estados Unidos con México.

El pasado 1 de julio, la administración Trump decidió no extender la vigencia del T-MEC, iniciando un periodo de diez años para la eventual terminación del acuerdo, salvo que los tres países logren pactar modificaciones.

Durante una comparecencia ante el Senado el miércoles, Greer afirmó que espera alcanzar acuerdos comerciales provisionales con México y Canadá este mismo año, mientras que los temas más complejos del T-MEC, como las reglas de contenido automotriz, los estándares laborales y las normas ambientales, serían abordados en 2027.

"En este momento, cada ronda de negociaciones aporta valor", afirmó Kevin Brady, exrepresentante republicano por Texas y expresidente del influyente Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quien respalda el acuerdo comercial norteamericano. "Las negociaciones no están en un mal momento".

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