Ciudad de México a 08 de septiembre de 2026. - La economía mexicana inicia la segunda mitad de 2026 con señales mixtas, mientras el crédito bancario, la inversión y las exportaciones muestran un cambio de dirección positivo, la confianza empresarial se mantiene estancada y las finanzas públicas enfrentan un déficit creciente acompañado de una deuda en máximos históricos, de acuerdo con el más reciente análisis económico, CIAL Insights, de CIAL Dun & Bradstreet, compañía líder en análisis avanzado de datos.
El crédito bancario reportó en julio un saldo de MXN 8.25 billones, con un crecimiento de 3.3% real anual, su mejor desempeño en un año. La cartera de consumo avanzó 17.8% real anual y la hipotecaria 1.9%, mientras el portafolio comercial redujo su caída a -1.1%, apuntando a cifras positivas en los próximos meses. La cartera vencida se mantiene controlada en 2.33%, lo que refleja estabilidad en el sistema financiero.
En cuanto al mercado interno, las ventas de vehículos alcanzaron 129,479 unidades en agosto, con un incremento de 2.3% anual. Durante enero–agosto, el crecimiento fue de 4.7%, aunque con una marcada dependencia de las importaciones, que representan 68% del total y crecen 11% anual. El consumo privado también se moderó, con un avance de 1.6% anual en junio, mostrando un contraste entre el dinamismo de los bienes importados y las dificultades de los nacionales.
La inversión fija comienza a recuperarse tras 19 meses de caídas. En junio creció 5.9% anual, con un repunte de 8.8% en construcción y 2.5% en maquinaria y equipo. La inversión pública avanzó 18.1% anual, mientras la privada creció 6.0%. De mantenerse esta tendencia, la inversión podría cerrar el año con un crecimiento de 2.5%, recuperando parcialmente la contracción de 6.7% registrada en 2025.
En contraste, la confianza empresarial permanece estancada. En agosto se ubicó en 48.2 puntos, acumulando 18 meses por debajo del umbral de 50. Los sectores de construcción, comercio, servicios y manufacturas mantienen bajos niveles en la percepción sobre el momento adecuado para invertir, con cifras que oscilan entre 27 y 34 puntos. Esta persistente falta de confianza limita la capacidad de expansión del sector privado.
Asimismo, las finanzas públicas muestran un deterioro. El déficit fiscal acumulado en julio ascendió a MXN 1.57 billones, un incremento de 17% anual. De mantenerse la tendencia, podría cerrar el año en MXN 1.7 billones, equivalente a 4.6% del PIB. El gasto público creció 5.0% real anual, con un fuerte aumento de 19.9% en gasto de capital, mientras los ingresos tributarios retrocedieron 0.2%.
La deuda pública alcanzó un máximo histórico de MXN 20.60 billones en julio, con un crecimiento de 8.7% anual. La deuda interna representa 79.1% del total, con 97% a largo plazo y 89% en manos de residentes nacionales, lo que mitiga riesgos externos. Sin embargo, especialistas estiman que la deuda equivaldrá a 55.6% del PIB en 2026, el nivel más alto desde 1987, lo que mantiene bajo vigilancia a las agencias calificadoras.
En conjunto, los indicadores muestran que México avanza con una recuperación moderada impulsada por crédito, inversión y exportaciones, mientras enfrenta riesgos por la falta de confianza empresarial y el deterioro fiscal. Las predicciones apuntan a que, si se mantiene el dinamismo en inversión y comercio exterior, la economía mexicana podría sostener un crecimiento cercano a 1.3% en 2026. No obstante, el aumento del déficit y la deuda pública representan desafíos que impactarán directamente en sectores como la construcción, la manufactura y los servicios, condicionando la estabilidad económica en los próximos años.