Salamanca, Guanajuato, 24 de febrero de 2026.- Impulsada por su mejor desempeño histórico en México, Mazda de México alista su regreso a Argentina y Brasil como parte de una estrategia de expansión regional que busca replicar el modelo operativo que le permitió consolidarse como uno de los actores más relevantes del mercado mexicano.
En 2025, la compañía colocó 107,004 vehículos en territorio nacional, la cifra más alta en su historia en el país y equivalente a un crecimiento de 7.2% frente a 2024. Este resultado posicionó a México como el tercer mercado más importante para la marca a nivel global, solo por detrás de Estados Unidos y Japón.

El desempeño estuvo respaldado, entre otros factores, por la producción local en la planta de Salamanca, Guanajuato, donde se fabrican modelos como Mazda2 y Mazda CX-30, ambos integrados en las listas de los vehículos más vendidos en sus respectivos segmentos en México.
Con esta base, Miguel Barbeyto, presidente de Mazda México y responsable de nuevos mercados para América Latina, confirmó que la firma afina los detalles para iniciar operaciones próximamente y de nueva cuenta en Argentina y Brasil. La estrategia, en marcha desde hace 18 meses bajo su dirección, busca trasladar la disciplina operativa desarrollada en México hacia el Cono Sur.
“Trasladar esa disciplina operativa será la clave principal para triunfar”, afirmó el directivo, al referirse a la estandarización de estrategias comerciales y al fortalecimiento en el control de inventarios que, según explicó, han sido determinantes para enfrentar distintos entornos económicos.
Argentina se perfila como el primer gran objetivo en esta nueva etapa. Actualmente, es el tercer mercado automotriz más grande de América Latina y registra cifras de crecimiento a doble dígito, lo que despertó el interés del corporativo japonés. A ello se suman nuevas políticas de apertura comercial que facilitan el ingreso de vehículos importados, un entorno macroeconómico que aceleró la decisión de priorizar este destino.

El portafolio inicial contemplará vehículos producidos en Salamanca. Modelos de alto volumen como Mazda2 y Mazda3 llegarán acompañados por las SUV CX-3 y CX-30, aprovechando los acuerdos de libre comercio vigentes. Esta ventaja arancelaria permitirá ofrecer precios competitivos sin necesidad de establecer instalaciones industriales locales, dando acceso desde el arranque a un catálogo amplio.
El regreso a Argentina representa también un retorno histórico. La marca ya había operado en ese país en los años noventa y principios de los 2000, a través del importador Cirlafin, con modelos como 323, 626 y el deportivo RX-7. Sin embargo, la crisis económica de 2001 forzó su salida. Un intento posterior de reingreso en 2013, mediante firmas como Derco o Belcastro, enfrentó bloqueos aduaneros y restricciones cambiarias que impidieron consolidar la operación.
En Brasil, el panorama presenta mayores desafíos. En su incursión previa, también en los noventa y hasta inicios de los 2000, el grupo minorista Mesbla asumió la distribución, pero los altos aranceles de importación y conflictos legales con concesionarios derivaron en una operación compleja y efímera. Las políticas de protección industrial dificultaron la construcción de un portafolio competitivo en precio, limitando la presencia de la marca en el mayor mercado sudamericano.
De cara a un nuevo ingreso, el enfoque será distinto. El control de las operaciones recaerá directamente en la filial mexicana, descartando alianzas con importadores independientes. No obstante, Brasil implica un escenario estructuralmente diferente al argentino, debido a sus políticas proteccionistas y a la necesidad de adaptación tecnológica por el uso masivo de combustibles alternativos como el etanol, que requiere motorizaciones específicas.
“Mientras Argentina demanda lectura macroeconómica y capacidad de adaptación comercial, Brasil requiere planeación industrial de largo plazo y desarrollo tecnológico especializado”, puntualizó Barbeyto.

Con México como plataforma de exportación y como laboratorio de gestión comercial, Mazda busca consolidar una presencia directa y sostenible en el sur del continente. La apuesta combina disciplina operativa, ventajas arancelarias y una estrategia de portafolio enfocada en volumen, con la intención de construir una posición sólida en dos de los mercados más relevantes de América Latina.


