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Liquidez, tipo de cambio y regulación: los retos que enfrentan las PyMEs mexicanas que exportan a EE.UU.

Aunque México se mantiene como el principal socio comercial de EE.UU., las PyMEs exportadoras enfrentan presiones por la apreciación del peso, largos plazos de cobro y mayores exigencias regulatorias, afectando su flujo de efectivo y capacidad de crecimiento.

Ciudad de México, 04 agosto de 2026. Mientras México consolida su posición como principal socio comercial de Estados Unidos, miles de pequeñas y medianas empresas exportadoras enfrentan un desafío: convertir sus ventas en liquidez. De acuerdo con Marco, infraestructura financiera para compañías latinoamericanas con operaciones en Estados Unidos, la apreciación del peso frente al dólar, los plazos de cobro que pueden extenderse entre 30 y 120 días y un entorno regulatorio cada vez más exigente están presionando el flujo de efectivo de las empresas que venden bienes y servicios al mercado estadounidense.

De acuerdo con cifras del Departamento del Censo de Estados Unidos, durante el primer trimestre de 2026 México concentró el 16.3% del comercio total de mercancías de ese país, con un intercambio bilateral superior a 231 mil millones de dólares, consolidándose nuevamente como su principal socio comercial. Sin embargo, detrás de ese dinamismo comercial persiste un reto financiero: muchas empresas deben esperar semanas o incluso meses para disponer del dinero generado por sus exportaciones.

A ello se suma el comportamiento del tipo de cambio. Durante el primer semestre del año, el peso mexicano acumuló una apreciación de 2.86% frente al dólar, cerrando junio alrededor de los 17.50 pesos por dólar. Para una empresa exportadora, esto implica que una factura emitida por el mismo monto en dólares puede traducirse en menores ingresos al convertirse a pesos si el tipo de cambio disminuye antes de recibir el pago.

Si bien se espera un entorno de mayor volatilidad para la segunda mitad del año, la fluctuación cambiaria continúa siendo un factor clave que puede impactar directamente la rentabilidad y el flujo de efectivo de las empresas exportadoras.

Por ejemplo, una factura por 100 mil dólares emitida cuando el tipo de cambio es de 18.00 pesos por dólar equivale a 1.8 millones de pesos. Si el pago se recibe posteriormente con un tipo de cambio de 17.50 pesos por dólar, el ingreso disminuye a 1.75 millones de pesos, es decir, 50 mil pesos menos (una reducción cercana al 2.8%), únicamente por efecto de la variación cambiaria, sin considerar costos financieros o de operación.

"La oportunidad para las empresas mexicanas de hacer negocios con Estados Unidos nunca había sido tan grande. Sin embargo, vender ya no es el principal reto; hoy el desafío es convertir esas ventas en liquidez. Cuando una empresa espera hasta cuatro meses para cobrar una factura emitida en dólares, enfrenta costos financieros, incertidumbre cambiaria y una menor capacidad para reinvertir, contratar personal o seguir creciendo", señaló Peter Spradling, CEO y cofundador de Marco.

El desafío adquiere una dimensión mayor si se considera que 99.8% de las unidades económicas del país son micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), de acuerdo con la Secretaría de Economía. Aunque cada vez participan más en cadenas globales de suministro y comercio internacional, muchas continúan enfrentando dificultades para acceder a infraestructura financiera especializada para operaciones transfronterizas.

Además del riesgo cambiario, las empresas deben cumplir con procesos cada vez más rigurosos de validación bancaria, normas Know Your Customer (KYC) y Anti-Money Laundering (AML), revisiones fiscales, conversiones de divisas y otros controles regulatorios que pueden retrasar aún más la disponibilidad de recursos y comprometer su continuidad operativa.

En respuesta a este entorno, Marco desarrolló una plataforma unificada para empresas latinoamericanas con operaciones en Estados Unidos. La solución integra financiamiento sobre cuentas por cobrar, pagos internacionales, administración de flujo de efectivo, operación en distintas monedas y acompañamiento fiscal y regulatorio, con el objetivo de transformar las ventas internacionales en liquidez inmediata y reducir el tiempo que transcurre entre concretar una exportación y disponer efectivamente de los recursos.

"Tradicionalmente, las PyMEs han recibido poca atención por parte de la banca en materia de financiamiento y asesoría especializada. Para aquellas que exportan o mantienen operaciones en Estados Unidos, esa necesidad es todavía mayor, porque además deben desenvolverse en un entorno regulatorio, financiero y fiscal mucho más complejo. Nuestra apuesta es ofrecerles infraestructura financiera similar a la que hoy tienen las grandes empresas, para que competir internacionalmente no dependa del tamaño del negocio, sino de la capacidad de operar con eficiencia", añadió Spradling.

La importancia de este reto también ha sido identificada por distintos organismos. La American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham) ha señalado que los servicios financieros constituyen una infraestructura esencial para fortalecer el comercio, la inversión y la competitividad de Norteamérica. En el mismo sentido, KPMG México identifica la incertidumbre económica, los cambios regulatorios y la necesidad de fortalecer la eficiencia operativa como algunos de los principales desafíos para las empresas con operaciones internacionales.

En paralelo, la digitalización del sistema financiero está acelerando la adopción de nuevas soluciones para el comercio exterior. El Reporte de Estabilidad Financiera del Banco de México señala que durante 2025 operaban 795 fintechs en el país y proyecta que sus ingresos podrían multiplicarse 4.6 veces hacia 2028, reflejo de una mayor demanda de herramientas digitales para administrar pagos, financiamiento y operaciones internacionales.

En ese contexto, Marco destaca que facilitar el acceso a liquidez, simplificar los pagos internacionales y reducir la complejidad regulatoria será cada vez más determinante para que las PyMEs mexicanas puedan capitalizar las oportunidades que ofrece el mercado estadounidense sin que el crecimiento de sus ventas se vea limitado por problemas de flujo de efectivo.

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