Monterrey, Nuevo León, 6 de febrero de 2026.- Durante Expo Manufactura 2026, se llevó a cabo el panel “Estrategias para una Manufactura Sostenible y Competitiva. De la Economía Lineal a la Economía Circular”, un espacio de reflexión centrado en los retos y oportunidades que enfrenta la industria para transitar hacia modelos productivos más responsables, sin perder de vista la competitividad.

El panel fue moderado por Jorge Ayala, presidente de la Asociación Mexicana de Moldes y Troqueles, quien abrió la conversación agradeciendo a Expo Manufactura por el espacio y subrayando la relevancia del tema. “Quisiera comenzar agradeciendo a Expo Manufactura la oportunidad de abrir este espacio para hablar sobre dos temas cruciales para el presente y el futuro”, señaló, antes de plantear la pregunta central: por qué la economía circular es hoy un tema ineludible para la industria.
Desde el enfoque institucional, Juan Carlos Meade, director de Alianzas Estratégicas en la Secretaría de Igualdad, explicó que la economía circular se ha convertido en un eje prioritario, no solo por su reciente incorporación al marco legal, sino por su dimensión social. “No es solo un marco legal que marcará la pauta una vez que se emita el reglamento; tiene un componente social fundamental”, afirmó, al destacar el reconocimiento de quienes históricamente se han dedicado a la recuperación de residuos, hoy identificados como recicladores dentro de la cadena productiva.

Meade puntualizó que la economía circular rompe con la lógica tradicional de la economía lineal basada en “extraer, producir y desechar”, un modelo que, dijo, se ha sostenido desde las primeras revoluciones industriales sin asumir responsabilidad sobre los residuos. En contraste, explicó que la circularidad busca emular a la naturaleza, donde los recursos se reintegran al sistema, y enfatizó que no debe confundirse con el reciclaje. “El reciclaje es solo intentar reintroducir algunos componentes al final de la vida del producto”, mientras que la economía circular implica repensar todo el ciclo desde el diseño.
A esta visión se sumó Miguel Macías, managing partner en Blindspot Consulting y consultor para la Organización Internacional del Trabajo, quien invitó a ver la circularidad no como una carga regulatoria, sino como una oportunidad económica y de desarrollo. “A veces se ve solo como una obligación legal o fiscal, pero el potencial es enorme”, sostuvo. Para Macías, la clave está en cambiar la lógica de desechar por la de reparar, valorizar y reincorporar materiales, lo que abre la puerta a nuevos modelos de negocio y empleo.
El especialista remarcó que la circularidad permite a las organizaciones crecer de forma integrada, tanto vertical como circularmente, al aprovechar mejor los residuos y transformar procesos que hoy generan poco valor. En ese sentido, destacó que materiales como el aluminio muestran con claridad que reciclar puede ser más eficiente que importar insumos vírgenes, siempre que existan condiciones de mercado adecuadas.

Desde la óptica del diseño y la manufactura, Leopoldo Ruiz, fundador y responsable nacional del Laboratorio Nacional de Manufactura Aditiva y Digital (MADiT), puso el acento en el origen del problema: la forma en que se conciben los productos. “Debemos diseñar pensando en el siguiente paso”, afirmó, al señalar que muchos bienes se fabrican con componentes que no pueden separarse, lo que dificulta su reinserción en la cadena productiva al final de su vida útil.
Ruiz explicó que, en sectores como el automotriz o el de electrónicos, es indispensable prever desde el diseño qué materiales podrán separarse antes de procesos como la fundición. De lo contrario, advirtió, los criterios de sostenibilidad quedan fuera frente a productos con menor costo inicial. “Puede haber un costo extra inicial, pero el retorno ambiental y social es vital”, señaló.
En la parte final del panel, los participantes coincidieron en que el crecimiento de la economía circular dependerá de la creación de mecanismos de mercado, del desarrollo tecnológico y de la participación activa del Estado. Macías subrayó que lo “verde” está estrechamente ligado a lo local y que importar productos supuestamente sostenibles puede generar una huella ambiental significativa.

Meade añadió que la nueva legislación incorpora la Responsabilidad Extendida del Productor, lo que obligará a las empresas a hacerse cargo del ciclo completo de sus productos. Para él, lejos de restar competitividad, este enfoque facilita la integración a cadenas globales de valor que exigen criterios ambientales, sociales y de gobernanza.
El panel cerró con una reflexión compartida: la manufactura está en constante cambio y la innovación será clave para que la economía circular deje de percibirse como una carga y se convierta en un verdadero motor de competitividad y beneficio social.
