Ciudad de México a 17 de febrero de 2026. - CIAL dun & bradstreet, compañía líder en soluciones y análisis avanzado de datos, presenta la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región, en una nueva edición de su monitor económico CIAL Insights.
La inversión fija se mantuvo deprimida en 2025, con una caída de 6.9%, la más fuerte desde 2001 fuera de crisis globales. La inversión pública retrocedió 18.1%, mientras que la privada cayó 5.0%. Para 2026 se estima un rebote parcial de 3.8%, apoyado en el Plan de Inversiones en Infraestructura y la revisión del T-MEC.
El sector de equipo de transporte, el más relevante de la manufactura, se contrajo 5.6% en 2025, con una caída de 9.1% en la producción de vehículos y de 1.6% en autopartes. Se prevé un rebote moderado de 2.1% en 2026, condicionado por la revisión del T-MEC.

En enero, la inflación mensual fue de 0.38%, ligeramente menor a lo previsto por el mercado. Con ello, la inflación anual se ubicó en 3.79%, frente al 3.69% de diciembre. La inflación subyacente alcanzó 4.52%, su nivel más alto desde marzo de 2024, mientras que la no subyacente se mantuvo en 1.39%, lo que refleja un impacto aún limitado de los aranceles y costos locales.
La producción industrial mostró señales de recuperación en diciembre, con un crecimiento de 1.5% anual, su mejor dato en casi un año, tras 20 meses en negativo. La construcción repuntó 6.8% anual, con tres meses consecutivos al alza, y se espera que crezca 2.5% en 2026, lo que podría impulsar al sector industrial en su conjunto.

La industria alimentaria, segunda en importancia, alcanzó un PIB de USD 76 mil millones en 2025, con un crecimiento de 0.8%, compensando las caídas previas. El procesamiento de carnes avanzó apenas 0.6%, mientras que panadería y tortillas crecieron 2.0%, su mejor ritmo desde 2018.
En conjunto, los indicadores muestran que México enfrenta un entorno de inflación contenida y cierta recuperación industrial, pero con una inversión aún débil y sectores clave como el automotriz bajo presión. Para la economía mexicana, el reto será transformar la estabilidad de precios y el repunte parcial de la producción en un motor de crecimiento sostenido, aprovechando la revisión del T-MEC y los planes de infraestructura como palancas para atraer inversión y fortalecer la competitividad.