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El fenómeno del "Near-Living": cuando el nearshoring deja de mover fábricas y comienza a mover familias

Datos de la National Association of REALTORS ubican a México en el segundo lugar de compradores internacionales en EE. UU., aportando 5,000 millones de dólares en transacciones inmobiliarias en el último año.


Ciudad de México, a 29 de Septiembre de 2026. Durante los últimos años, el nearshoring ha sido explicado principalmente como un fenómeno industrial. La conversación se ha concentrado en cadenas de suministro, nuevas plantas manufactureras, inversión extranjera y competitividad regional. Sin embargo, detrás de ese proceso comienza a surgir un cambio menos visible, pero igualmente profundo: la movilidad de las personas que toman las decisiones.

Se ha comenzado a utilizar el término Near-Living para describir un fenómeno que se observa cada vez con mayor frecuencia entre empresarios y familias latinoamericanas: cuando la expansión de una empresa hacia Norteamérica termina transformando también el lugar desde donde viven, administran su patrimonio y desarrollan a la siguiente generación. No se trata simplemente de comprar una propiedad en el extranjero. Se trata de establecer una residencia operativa: un lugar desde donde una familia puede dirigir negocios, acceder a mercados internacionales, educar a sus hijos y administrar parte de su patrimonio desde uno de los bloques económicos más dinámicos del mundo.

Lejos de ser una percepción aislada, los datos comienzan a demostrar que esta evolución ya es medible.

De acuerdo con el informe 2026 International Transactions in U.S. Residential Real Estate, publicado por la National Association of REALTORS® (NAR), México incrementó su participación dentro del mercado de compradores internacionales de vivienda en Estados Unidos del 8% al 14% durante el último periodo analizado. Con ello se consolidó como el segundo país de origen de compradores extranjeros, únicamente detrás de Canadá, con aproximadamente 9,400 propiedades adquiridas y un volumen cercano a 5,000 millones de dólares en transacciones inmobiliarias.

Pero quizá el dato más revelador del estudio no sea el volumen de inversión, sino el perfil de quienes están comprando. La propia NAR reporta que 56% de las adquisiciones realizadas por compradores extranjeros corresponden a personas que ya residen en Estados Unidos (resident foreigners), es decir, empresarios, ejecutivos y familias que ya desarrollan una parte importante de su actividad profesional o patrimonial en ese país. Más que una tendencia inmobiliaria, este comportamiento es consistente con un proceso de reubicación asociado a la operación cotidiana de los negocios.

La evolución también se observa desde el lado empresarial. El KPMG Global Family Business Report 2026 identifica que 27% de las empresas familiares mexicanas considera la expansión geográfica como una de sus principales prioridades estratégicas de crecimiento. A medida que las organizaciones internacionalizan sus operaciones, también evolucionan las decisiones patrimoniales de quienes las dirigen. Ya no basta con exportar productos o abrir oficinas; muchas familias comienzan a construir una presencia permanente en distintas jurisdicciones.

"Durante años hablamos del nearshoring como una estrategia empresarial. Hoy comenzamos a observar sus efectos sobre las familias que lideran esa expansión", explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México. "Cuando una empresa cruza una frontera, con frecuencia también lo hacen sus directivos. Lo que cambia ya no es únicamente la ubicación de una planta o una oficina; cambia la forma en que una familia piensa dónde vivir, dónde educar a sus hijos, dónde administrar su patrimonio y desde dónde dirigir sus negocios."
Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México

De la diversificación patrimonial a la Movilidad Patrimonial


Durante décadas, la internacionalización del patrimonio latinoamericano respondió principalmente a una lógica defensiva: proteger activos frente a la volatilidad cambiaria, la incertidumbre política o los ciclos económicos locales.
Hoy esa explicación comienza a resultar insuficiente.
Cada vez con mayor frecuencia observamos familias empresarias que buscan construir una arquitectura patrimonial capaz de acompañar la expansión internacional de sus negocios. La conversación ya no gira únicamente alrededor de la rentabilidad de una inversión o de la compra de un inmueble. Gira alrededor de la capacidad de operar, invertir, emprender y desarrollar talento desde distintas jurisdicciones, con seguridad jurídica y visión de largo plazo.

Para BAI Capital, esa evolución representa el siguiente paso de la diversificación patrimonial y es precisamente lo que hemos denominado Movilidad Patrimonial.

La residencia deja entonces de ser únicamente una decisión inmobiliaria para convertirse en una pieza estratégica dentro de una arquitectura patrimonial internacional.

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