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Corredor México–Querétaro será el primer eje para infraestructura de carga de vehículos pesados eléctricos

Más de 20 empresas conformaron el Task Force de Infraestructura de Carga para impulsar un modelo de inversión compartida que acelere la electrificación del transporte pesado en México. El primer proyecto se enfocará en el corredor México–Querétaro.

Ciudad de México, a 23 de julio de 2026.— Grupo Bimbo, Mercado Libre, Coca-Cola FEMSA, Heineken México, OXXO, Alsea, VEMO, Siemens, OXXO Gas, Voltway, Deléctrico, Grupo Marva, International, Volvo, BYD Trucks, ADO Mobility, entre otras empresas, conforman el Task Force de Infraestructura de Carga, una iniciativa surgida del Playground de Electromovilidad de Sostenibilidad Global y co-convocada por la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), su socio sectorial más estratégico. 

Su objetivo: diseñar e implementar, desde el sector empresarial, un modelo de inversión compartida en infraestructura de carga para vehículos medianos y pesados que distribuya los costos y reduzca el riesgo de cada organización.

El reto es de escala y de competitividad. El transporte de carga es un pilar de la economía y, a la vez, un desafío ambiental: gran parte de la flota nacional supera los 17 años de antigüedad y la infraestructura de carga pública existente está pensada, sobre todo, para autos particulares y no para el transporte pesado. Ninguna empresa puede, ni le conviene, cerrar por sí sola esa brecha. El Task Force convierte esa interdependencia en una ventaja colectiva: agrega demanda, comparte datos e infraestructura en un espacio precompetitivo y opera bajo la coordinación neutral de Sostenibilidad Global.

Una encuesta aplicada entre las empresas participantes confirma el punto de partida: en conjunto, las flotas identificaron más de 320 vehículos de carga que buscan electrificarse hacia 2027 y cerca de 1,400 hacia 2035. Ricardo García Coyne, Deputy Director, Emerging Markets de CALSTART y responsable técnico de la encuesta del Playground, resumió el hallazgo:

“La encuesta que desarrollamos en CALSTART deja un dato firme: hay tecnología, hay demanda y hay voluntad de invertir. La barrera no es tecnológica. Es de información compartida”.

Para la Dra. Isabel Studer, Presidenta de Sostenibilidad Global, el mayor cambio es de mentalidad:

“La transición hacia las energías limpias no va a ocurrir esperando a que el gobierno lo resuelva todo. Necesitamos cambiar esa mentalidad: que el sector privado deje de esperar y asuma un papel protagónico. Las empresas que se coordinan hoy pueden asumir el papel que en otros países asumió el Estado —reducir el riesgo del pionero y distribuir los costos— y, al hacerlo, ganar competitividad en las cadenas globales de valor, mejorar la calidad ambiental y generar empleos verdes”.

Esta necesidad de inversión compartida se hace aún más evidente ante el rezago de la infraestructura actual, donde, al primer trimestre de 2026, México contaba con solo una electrolinera por cada 49 vehículos eléctricos (4,802 estaciones para 235,501 unidades). Para el transporte de carga pesada, el desafío trasciende la cantidad total instalada y se centra en desplegar estratégicamente la infraestructura en corredores logísticos y carreteros para garantizar recorridos interurbanos sin interrupciones, un factor indispensable para asegurar la equidad territorial y evitar cuellos de botella en la electrificación del sector.

Studer añadió que el rumbo también es más incluyente:

“Cumplir con los compromisos de descarbonización dejó de ser un asunto ambiental a futuro para volverse económico e inmediato. Y hay algo más: las energías limpias son, por naturaleza, más descentralizadas; democratizan el acceso a la energía y a la movilidad de las mercancías, de las que todos dependemos”.

Alex Theissen, Presidente de la ANTP, apeló a la colaboración:

“El Mundial nos dejó una lección: ganan los equipos que juegan como tal, no los que solo juntan buenos jugadores. En la electromovilidad es igual. Ninguna empresa resuelve por sí sola la infraestructura de carga. Hoy el sector privado decide sumar y colaborar. Y ya hay una idea clara: electrificar el corredor México–Querétaro”.

Un modelo de inversión compartida

El modelo adapta a México una lógica ya probada en países como Estados Unidos, Colombia y Brasil, basada en la agregación de la demanda, la colaboración entre empresas, el involucramiento de múltiples actores y la coordinación neutral. Uno de los primeros análisis técnicos que el grupo abordará en conjunto es la disponibilidad de electricidad en los puntos donde se instalarán los centros de carga, un factor que condiciona dónde y cuándo es viable electrificar.

Desde el plano internacional, Killian Dorier, Senior International Programme Manager, Transport de The Climate Group, subrayó el valor del modelo:

“El Task Force de Infraestructura sirve como un ejemplo de lo que se puede lograr con una coalición de empresas comprometidas con un futuro de cero emisiones —un modelo innovador que puede servir de hoja de ruta hacia un futuro positivo, tanto ambiental como económico”.

De esta primera etapa surgió un foco de trabajo compartido: el corredor México–Querétaro. A partir de él, el grupo identificará los puntos estratégicos para desplegar infraestructura de carga —tanto de última milla como de largo recorrido— y perfilará un primer proyecto conjunto de inversión compartida.

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