Ciudad de México a 9 de febrero de 2026. - CIAL dun & bradstreet, compañía líder en soluciones y análisis avanzado de datos, presenta la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región, en una nueva edición de su monitor económico CIAL Insights.
El Peso mexicano cerró enero en 17.25 por dólar, su nivel más bajo desde mayo de 2024, tras apreciarse 16.3% anual en diciembre, la mayor ganancia desde junio de 2023. Este comportamiento contrasta con la fuerte depreciación de enero de 2025 (-20.1% anual), lo que refleja la volatilidad de la moneda y sus efectos en la competitividad de exportadores y receptores de remesas.
De acuerdo con la teoría de paridad de poder de compra, el tipo de cambio teórico debió ubicarse en 18.46 pesos por dólar en enero, frente al promedio de mercado de 17.63, lo que implica una sobrevaluación de 4.7%. Desde el año 2000, el Peso ha estado sobrevaluado en 62.3% de los meses, mostrando una tendencia estructural.
De acuerdo con expertos, cerca de 80% de la apreciación del Peso mexicano se atribuiría a la depreciación del dólar frente a otras monedas. Desde 2002, los movimientos del dólar vs el Euro también han sido volátiles, depreciándose hasta 25% y apreciándose hasta 22% anual. Los movimientos del Peso mexicano no son lineales e inversos frente al dólar, pero en determinados periodos puede identificarse cierta correlación. La apreciación del Peso mexicano frente al dólar no es un hecho aislado, ya que éste se ha depreciado frente a la mayoría de las monedas del mundo, inclusive frente a las monedas de países emergentes.
Otros factores internos también fortalecen al Peso: un superávit comercial de USD 771 millones, inversión extranjera directa de más de USD 43 mil millones (segundo máximo histórico), ingresos por turismo de USD 35 mil millones y reservas internacionales en USD 252 mil millones, equivalentes a 12.4% del PIB, su mayor nivel histórico.
Más del 80% de las transacciones del Peso se realizan en mercados globales, aunque su estabilidad depende de la evolución de la economía nacional. En 2026, los fundamentos macroeconómicos son sólidos, salvo la deuda pública, pero factores sociopolíticos internos y externos podrían inducir presiones cambiarias.
En conjunto, la apreciación del Peso refleja confianza en los fundamentos macroeconómicos y en la liquidez del país, pero también plantea riesgos de competitividad para exportadores y sectores dependientes de divisas. Para la economía mexicana, el reto será aprovechar esta fortaleza cambiaria para atraer inversión y sostener el crecimiento, evitando que la sobrevaluación limite la capacidad productiva y el dinamismo del comercio exterior.