Monterrey, Nuevo León, 3 de febrero de 2025.- La zona metropolitana de Monterrey suma un nuevo activo logístico con la puesta en marcha de un complejo de almacenaje y distribución operado por Ryder México. El proyecto se inscribe en la expansión de la compañía en el norte del país, una región que concentra una parte creciente de las operaciones industriales y de comercio exterior.
El desarrollo amplía la infraestructura de Ryder en Nuevo León, entidad donde la empresa ya cuenta con varias instalaciones, y forma parte de una estrategia orientada a fortalecer su capacidad operativa ante cadenas de suministro cada vez más dinámicas y fragmentadas.
Desde el punto de vista operativo, el complejo fue concebido como un almacén multicliente con una superficie de 21 mil metros cuadrados. La instalación dispone de más de 25 andenes para operaciones simultáneas de carga y descarga, además de un patio de 33 mil metros cuadrados destinado al manejo de mercancía sobredimensionada. En conjunto, la capacidad instalada permite procesar hasta 100 unidades de transporte al día.
La infraestructura fue diseñada para atender requerimientos de distintos sectores productivos, con esquemas flexibles que permiten ajustar espacios, flujos y procesos conforme a las necesidades de cada cliente. Este enfoque responde a la creciente demanda de soluciones logísticas adaptables, particularmente en regiones donde convergen manufactura, distribución y exportación.
En materia de cumplimiento y seguridad, el nuevo complejo opera bajo certificaciones internacionales como CTPAT, OEA e IMMEX, lo que lo habilita para integrarse a operaciones de comercio exterior con altos estándares de control, trazabilidad y eficiencia.
Con esta apertura, Ryder alcanza seis ubicaciones en el estado de Nuevo León y consolida más de tres décadas de operación continua en el mercado mexicano. La compañía ha señalado que la inversión en infraestructura logística seguirá siendo una prioridad, en línea con su estrategia de crecimiento y con las transformaciones que atraviesa el entorno productivo.
El proyecto se desarrolla en un contexto marcado por el nearshoring y por una mayor integración manufacturera entre México y Estados Unidos, factores que están incrementando la demanda de espacios logísticos con capacidad, certificaciones y flexibilidad operativa en el norte del país.