Ciudad de México a 04 de febrero de 2026. - CIAL Dun & Bradstreet, compañía líder en soluciones y análisis avanzado de datos, presenta la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región, en una nueva edición de su monitor económico CIAL Insights.
El PIB de México creció apenas 0.5% en 2025, acumulando cuatro años de desaceleración. En el cuarto trimestre se observó un repunte de 1.6% anual, con el sector agropecuario avanzando 6.0%, el terciario 2.0% y el secundario apenas 0.3%. La industria, que representa el 30% del PIB, ligó dos años consecutivos en terreno negativo (-0.4% en 2024 y -1.3% en 2025). La inversión retrocedió 6.9% y el consumo privado cayó 0.1%, factores que limitaron el crecimiento. Para 2026, se estima un avance de 1.6%, condicionado a la revisión del T-MEC y al entorno externo.
En diciembre, las exportaciones totales tuvieron un repunte de 17.2% anual, su mejor ritmo desde enero de 2023. De esta manera, durante todo 2025, el valor exportado ascendió a USD 664,837 millones, reportando un aumento de 7.6%.
Este buen desempeño de las exportaciones se dio a pesar de un entorno arancelario retador y una geopolítica cambiante. Pero, la explicación más razonable es que Estados Unidos aplicó aranceles mucho más altos a otros países, en especial China.
Las importaciones ascendieron a USD 664,066 millones, con un crecimiento de 4.4%, destacando la caída de 8.7% en bienes de capital, reflejo del retroceso en la inversión. En contraste, los bienes intermedios crecieron 7.2%. El resultado fue un superávit comercial de USD 771 millones, contrario al déficit esperado de más de USD 12,000 millones.
En el ámbito internacional, la Reserva Federal mantuvo su tasa en el rango de 3.5%–3.75%, tras tres recortes en 2025. La inflación en EE. UU. cerró en 2.7%, el desempleo en 4.4% y el PIB creció 2.2%. El dólar mostró volatilidad, mientras el peso mexicano cerró enero en 17.33 por dólar, con una depreciación diaria de 0.55%.
En las finanzas públicas, el déficit fiscal fue de MXN 1.38 billones, equivalente a 3.9% del PIB, con una reducción de 17.1% respecto a 2024. La deuda pública superó los MXN 19 billones, alcanzando 53.6% del PIB, su proporción más alta desde 1987. Aunque la estructura de la deuda es sana —76% interna y vencimiento promedio de 7.7 años—, sigue siendo un factor de riesgo.
El crédito bancario mostró una fuerte desaceleración: en diciembre creció apenas 1.5% real anual, su ritmo más bajo desde 2022. El portafolio comercial retrocedió 0.7%, mientras el crédito al consumo avanzó 8.2% y el hipotecario 1.7%. La cartera vencida se mantuvo bajo control en 2.14%, estable frente al promedio histórico.
En conjunto, los indicadores reflejan que México cerró 2025 con un crecimiento limitado, exportaciones dinámicas y cuentas externas ordenadas, pero con una inversión deprimida y un crédito en desaceleración. Para 2026, el reto será transformar la estabilidad cambiaria y fiscal en un motor de inversión y empleo, capaz de sostener un crecimiento más sólido en medio de tensiones comerciales con EE. UU., presiones internas y un entorno global incierto.