San Luis Río Colorado, Sonora, 17 de marzo de 2026.– Con una inversión cercana a los 400 millones de pesos, el Gobierno de Sonora inició la modernización de la Aduana de San Luis Río Colorado I, un proyecto de infraestructura clave que busca resolver cuellos de botella operativos y consolidar este punto como un nodo logístico estratégico en el noroeste del país.
El arranque de obra, encabezado por el gobernador Alfonso Durazo Montaño en coordinación con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), marca el inicio de una reconfiguración integral del puerto fronterizo, orientada a mejorar la eficiencia en los flujos de cruce entre México y Estados Unidos, así como a fortalecer la seguridad y la movilidad en la región.

Desde una perspectiva logística, el proyecto responde a un problema estructural: la saturación del cruce. Actualmente, por esta aduana transitan anualmente más de 2.4 millones de peatones y entre 3.5 y 3.7 millones de vehículos, lo que ha derivado en tiempos de espera de hasta dos horas para peatones y tres horas y media para automovilistas. Este nivel de congestión impacta directamente en la competitividad regional, particularmente en actividades comerciales, laborales y de transporte transfronterizo.
La modernización contempla medidas puntuales para optimizar la operación. Entre ellas destaca la ampliación de carriles de revisión vehicular bajo el esquema de Continuidad Operativa de Vehículos Ligeros (Coveli), que pasarán de cuatro a ocho. Esta duplicación permitirá distribuir de manera más eficiente el flujo diario, reduciendo la presión sobre los puntos de inspección y agilizando el tránsito tanto de vehículos particulares como de transporte de carga ligera.
Adicionalmente, se construirán 22 bahías de revisión y se habilitarán nuevos accesos, lo que incrementará la capacidad operativa del recinto. Estas adecuaciones buscan ordenar los circuitos de entrada y salida, evitando interferencias entre distintos tipos de usuarios y mejorando la trazabilidad de los procesos aduaneros.
Un componente relevante en términos de ingeniería logística es la separación de flujos vehiculares y peatonales. Esta medida permitirá disminuir la saturación del cruce actual, al tiempo que incrementa la seguridad para los usuarios. La segmentación de tráfico es una práctica clave en nodos de alta demanda, ya que facilita la especialización de carriles y reduce los tiempos de procesamiento.

Asimismo, la incorporación de equipo y tecnología en los procesos de inspección apunta a garantizar operaciones más eficientes, sin comprometer los estándares de seguridad. Esto resulta fundamental en un entorno donde la agilidad en el cruce debe equilibrarse con el control aduanero.
El impacto esperado trasciende la operación del propio recinto. De acuerdo con las autoridades, la modernización beneficiará a cerca de 600 mil habitantes de la región, al fortalecer la integración logística con el suroeste de Estados Unidos y dinamizar la actividad económica local. La mejora en los tiempos de cruce tiene implicaciones directas en la productividad de trabajadores transfronterizos, la competitividad del comercio y la eficiencia de las cadenas de suministro.

En conjunto, la modernización de la aduana representa una intervención estratégica para transformar un punto crítico de congestión en un activo logístico capaz de soportar el crecimiento del intercambio comercial y la movilidad en la frontera norte del país.