Ciudad de México, 24 de febrero de 2026.– El acero no es un material inerte. Nace del calor de los hornos, del fuego que transforma y del conocimiento que guía cada proceso. En su estado ardiente se moldea con precisión, pero es la pasión, la disciplina y el talento mexicano lo que verdaderamente le da forma.
Detrás de cada tonelada producida hay conocimiento técnico, rigor operativo y compromiso humano; manos mexicanas que transforman materia prima en puentes que conectan comunidades, hospitales que salvan vidas y estructuras que impulsan el desarrollo nacional.
Este Día de la Bandera, Gerdau Corsa reafirma su orgullo por producir acero en México y para México. Desde junio del año pasado, al recibir el sello “Hecho en México”, este distintivo se ha convertido en un símbolo del trabajo diario de todos los colaboradores que hacen posible cumplir con los más altos estándares de calidad y seguridad.
Una cultura forjada en talento y responsabilidad
Con más de 1,000 colaboradores en el país, Gerdau Corsa ha construido una cultura organizacional centrada en la seguridad como principio innegociable, la capacitación constante y la mejora continua. Cada proceso, desde la producción hasta la distribución, está respaldado por talento técnico especializado que opera bajo estándares internacionales, avalados por certificaciones como ISO 45001:2018 en Seguridad y Salud, ISO 14001:2015 en Medio Ambiente e ISO 9001:2015 en Gestión de Calidad.
A ello se suma un hito distintivo: ser la primera empresa de la industria siderúrgica en México en obtener el sello de Empresa B, reflejo de un modelo de negocio que integra desempeño económico con impacto social y ambiental positivo, porque producir acero mexicano no solo significa fabricar un insumo estratégico, sino fortalecer cadenas productivas locales, generar empleo formal y consolidar una industria nacional competitiva y resiliente.
En ese contexto, el sello “Hecho en México” representa mucho más que el origen del producto, pues es la manifestación de una industria que confía en su talento, que invierte en su gente y que asume la responsabilidad de contribuir activamente al desarrollo del país. En un entorno global dinámico, contar con capacidad instalada en el país es un activo clave para su soberanía industrial.
“El sello Hecho en México es el reconocimiento a una trayectoria construida por personas preparadas, comprometidas con la seguridad y con hacer las cosas bien. Ese es el verdadero orgullo de nuestra industria”, comparte Luis Güereca, Director General de Gerdau Corsa.
Compromiso que trasciende la industria
El orgullo de producir acero mexicano también se refleja en la manera en que la Gerdau Corsa se relaciona con su entorno, promoviendo activamente el bienestar de las comunidades donde opera e impulsando iniciativas de voluntariado en las que sus colaboradores participan de forma constante.
Jornadas de reforestación, rehabilitación y pintura de viviendas, limpieza de espacios públicos y recuperación de áreas verdes son algunas de las acciones que fortalecen el vínculo entre la empresa y la comunidad, reafirmando su convicción de que el desarrollo industrial debe ir acompañado de un impacto social positivo.
Este compromiso también se traduce en responsabilidad ambiental. La principal materia prima del acero Gerdau Corsa es la chatarra, lo que convierte su operación en un modelo de economía circular que da nueva vida al acero. Además, reutiliza el 97% del agua empleada en sus procesos industriales y cuenta con sistemas de captación de humos que contribuyen a la reducción de emisiones, minimizando su huella ambiental.
En un contexto donde las empresas siderúrgicas enfrentan el reto global de reducir su huella de carbono, Gerdau Corsa ha logrado mantener sus emisiones de CO₂ más del 70% por debajo del promedio mundial de la industria. Así, demuestran que el acero mexicano no solo construye infraestructura, sino que impulsa comunidades más fuertes y un entorno más sostenible.
“Para nosotros, impulsar el desarrollo de México significa actuar con responsabilidad. Producimos acero con estándares nacionales e internacionales, pero también con conciencia social y ambiental. Ese es el compromiso que asumimos con el país todos los días”, concluye Güereca.
Hoy, al conmemorar uno de los símbolos más importantes de nuestra identidad nacional, Gerdau Corsa reconoce que el verdadero orgullo industrial no solo se mide en toneladas producidas, sino en el impacto que el trabajo mexicano tiene en el crecimiento y transformación del país.
Porque el acero no solo se produce, se construye con las manos mexicanas que moldean el futuro.