Ciudad de México a 06 de octubre de 2026. - Las exportaciones mexicanas atraviesan uno de sus periodos de mayor dinamismo, al registrar un crecimiento anual de 40.4% en agosto, con lo que acumulan seis meses consecutivos de tasas elevadas. De mantenerse esta tendencia, el valor de las exportaciones crecería alrededor de 28% durante 2026, hasta alcanzar aproximadamente 848 mil millones de dólares, equivalente a casi 40% del Producto Interno Bruto (PIB), su mayor proporción histórica, de acuerdo con el último reporte CIAL Insights de los analistas de CIAL dun & bradstreet.
El principal motor de este desempeño sigue siendo el sector manufacturero. En agosto, las exportaciones manufactureras aumentaron 42.6% anual y representaron 94.4% del total de las exportaciones mexicanas, también su mayor participación histórica. Este comportamiento confirma la transformación que ha experimentado la estructura exportadora del país, con una creciente concentración en productos manufacturados y de mayor integración a las cadenas productivas internacionales.
Sin embargo, el desempeño en las manufacturas es heterogéneo. Mientras que el sector automotriz prácticamente se mantiene estancado, con un crecimiento de apenas 0.8% entre enero y agosto, las exportaciones manufactureras no automotrices aumentaron 45% anual durante el mismo periodo.
Dentro de este último segmento destaca particularmente el comportamiento de accesorios electrónicos y equipo eléctrico, cuyas exportaciones registran crecimientos superiores a 80% y que, por segundo año consecutivo, se consolidan como el principal rubro exportador del país.
Este dinamismo está estrechamente relacionado con la creciente demanda internacional de insumos vinculados a nuevas tecnologías y, en particular, con el auge de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos y otros mercados. El incremento en la demanda de componentes electrónicos y equipo eléctrico está generando nuevas oportunidades para la industria mexicana y contribuyendo a modificar la composición de las exportaciones.
El cambio también se refleja en la composición general del sector externo. Actualmente, las exportaciones no petroleras representan 97.4% del total, mientras que las petroleras aportan únicamente 2.6%, lo que evidencia la transformación de México hacia una estructura exportadora predominantemente manufacturera.
Un dinamismo exportador que contrasta con la inversión
El fuerte crecimiento de las exportaciones ocurre, sin embargo, en un contexto en el que la confianza empresarial continúa mostrando señales de cautela. De acuerdo con los últimos datos disponibles, el indicador de confianza empresarial se ubicó en 48.2 puntos en septiembre, permaneciendo por debajo del umbral de 50 puntos por decimoctavo mes consecutivo.
Uno de los componentes más débiles sigue siendo el relativo al momento adecuado para invertir. En manufacturas, este indicador se ubicó en 34.3 puntos, reflejando que, pese al buen desempeño de las exportaciones, las empresas mantienen una percepción cautelosa sobre las condiciones para realizar nuevas inversiones.
Esta divergencia representa uno de los principales retos para la economía mexicana: mientras las exportaciones muestran un dinamismo extraordinario y una transformación hacia sectores asociados a nuevas tecnologías, la inversión empresarial aún no logra acompañar este comportamiento con la misma intensidad.
El entorno general de crecimiento también se mantiene moderado. Los analistas consultados por el Banco de México estiman que la economía mexicana crecerá 1.4% en 2026, mientras que para 2027 esperan un avance de 1.8%. Aunque las expectativas han mejorado por tercer mes consecutivo, estos niveles siguen siendo insuficientes para lograr un crecimiento capaz de generar los empleos que demanda el mercado laboral.
En este contexto, el desempeño exportador constituye una de las señales más favorables de la economía mexicana, particularmente por la creciente participación de manufacturas no automotrices y de productos vinculados a la tecnología. El reto será convertir este auge exportador en mayor inversión, productividad y crecimiento económico sostenido, aprovechando la demanda internacional sin que esta quede limitada únicamente al sector externo.