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Empresarios de EU en México estiman 40% de probabilidad de que el T-MEC evolucione a un esquema bilateral

Empresarios de Estados Unidos en México proponen un acuerdo de seguridad paralelo en la revisión del T-MEC y advierten un 40% de probabilidad de que evolucione a un esquema bilateral. Buscan certidumbre jurídica, fortalecer cadenas y atraer inversión.

Ciudad de México, 25 de marzo de 2026.— El empresariado estadounidense en México busca incorporar un acuerdo de seguridad paralelo en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al tiempo que advierte sobre una probabilidad relevante de que el pacto comercial evolucione hacia un esquema bilateral entre México y Estados Unidos.

Así lo señaló Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, quien estimó en 40 % la posibilidad de que el acuerdo deje de ser trilateral. No obstante, matizó que, por la complejidad legislativa y las prioridades en la agenda estadounidense, el escenario más viable sigue siendo la preservación del tratado en su formato actual.

En este contexto, Rubin subrayó que la prioridad del sector privado es garantizar certidumbre jurídica para la inversión, especialmente en sectores intensivos en capital como energía, manufactura y tecnología. A la par, destacó la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro en Norteamérica como eje estratégico para la competitividad regional.

Uno de los planteamientos centrales del empresariado es avanzar en un esquema paralelo en materia de seguridad. Rubin reconoció que México ha tenido “avances espectaculares”, aunque consideró que el rezago histórico implica que apenas se está “tocando la superficie”. Bajo esa lógica, propuso atender la seguridad en una vía separada del tratado comercial para agilizar su revisión y mantener intacto el marco trilateral aprobado por los tres países.

El enfoque, explicó, permitiría atacar problemáticas específicas que afectan la operación empresarial, como las extorsiones y los robos en carreteras federales. En su visión, la cooperación con Estados Unidos en este ámbito debe profundizarse, ya que la seguridad es un componente crítico para proteger tanto las cadenas productivas como el empleo.

En materia comercial, Rubin defendió la necesidad de preservar condiciones de libre comercio, incluida una tasa cero de aranceles en sectores como el acero. Asimismo, planteó la actualización de capítulos vinculados con comercio digital, servicios financieros y tecnología, en línea con las nuevas dinámicas económicas globales.

El directivo también identificó sectores estratégicos para fortalecer la relación bilateral, entre ellos el automotriz, los semiconductores, el acero y la energía. Argumentó que, ante un entorno internacional presionado por conflictos como el de Medio Oriente y su impacto en los energéticos, Norteamérica debe reducir su dependencia de otras regiones.

En el rubro energético, Rubin afirmó que México tiene una “gran oportunidad” para abrir el sector de forma conveniente y atraer inversión privada de largo plazo, al considerar que podría convertirse en “la joya de la corona”. Sin embargo, advirtió que el país enfrenta competencia directa de naciones como Venezuela, Brasil y Colombia, que han logrado posicionarse como destinos atractivos para capitales del sector.

Por ello, consideró necesario intensificar la coordinación con la Secretaría de Energía, con el fin de canalizar las inquietudes del empresariado estadounidense y mejorar la posición de México frente a otros mercados en la región.

Otro de los factores que inciden en la revisión del T-MEC es el calendario político en Estados Unidos. Rubin apuntó que las elecciones legislativas de medio término, previstas para el 3 de noviembre de 2026, presionan para encontrar una ruta más expedita en el proceso de actualización del acuerdo.

En paralelo, destacó que la revisión del tratado es clave para la generación de empleo tanto en México como en Estados Unidos, al facilitar el comercio y la integración productiva. También enfatizó su relevancia para sectores como el agroalimentario, particularmente en estados como Michoacán, Jalisco y Sinaloa, donde las dinámicas de exportación e importación dependen en gran medida del marco comercial vigente.

No obstante, reconoció que persisten preocupaciones entre potenciales inversionistas, principalmente por la percepción de inseguridad. Indicó que, aunque existe interés de empresas estadounidenses por invertir y generar empleo en México, es necesario trabajar de manera constante para mejorar dicha percepción.

Durante el mismo evento, Enrique Huesca, recién nombrado director general de la American Society, señaló que la revisión del T-MEC también abre la puerta para analizar subsectores específicos como los semiconductores y las tecnologías de la información, considerados clave para el desarrollo industrial de la región.

En conjunto, las posturas del organismo reflejan una agenda empresarial enfocada en preservar la integración comercial de Norteamérica, al tiempo que impulsa ajustes estructurales —particularmente en seguridad y energía— para fortalecer el atractivo de México como destino de inversión.

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