Washington / Ciudad de México, 19 de febrero de 2026.- La industria automotriz de Norteamérica vuelve a entrar en una fase de revisión estructural. La U.S. International Trade Commission (ITC) anunció este jueves la apertura formal de una investigación sobre las reglas de origen automotrices del USMCA (T-MEC), con el objetivo de evaluar su impacto económico, su efecto en la competitividad estadounidense y su pertinencia frente a los cambios tecnológicos recientes.
La revisión ocurre en un contexto de alta sensibilidad política y comercial: el tratado ha sido uno de los principales escudos que han protegido a México y Canadá de la mayoría de los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump, siempre que los vehículos cumplan con las estrictas reglas de origen del acuerdo.
El informe final de la ITC se publicará en julio de 2027, pero el solo anuncio abre una nueva etapa de incertidumbre regulatoria para fabricantes y proveedores en toda la región.
Las reglas de origen: el corazón industrial del T-MEC
Desde su entrada en vigor en 2020, el T-MEC elevó significativamente los requisitos de contenido regional para que un vehículo pueda ingresar libre de aranceles al mercado estadounidense.
Actualmente se exige:
- 75% de contenido norteamericano para acceso libre de arancel.
- 40% del contenido de un auto de pasajeros debe producirse en EE.UU. o Canadá (45% en el caso de pickups).
- Reglas específicas para “partes esenciales” como motores, transmisiones, carrocería y chasis.
Estas disposiciones transformaron profundamente las cadenas de suministro, forzando a OEMs y Tier 1 a relocalizar proveedores, incrementar integración regional y rediseñar estructuras de costos.
La revisión de la ITC analizará si estas reglas siguen siendo pertinentes en un entorno dominado por electrificación, software, plataformas globales y competencia asiática creciente.

¿Reforma o endurecimiento?
La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. ya había anticipado que entre las posibles reformas del T-MEC podrían incluirse reglas de origen más estrictas para bienes industriales, lo que sugiere que el debate podría orientarse hacia un endurecimiento, no una flexibilización.
Los grandes fabricantes han reaccionado con cautela pero firmeza. Empresas como General Motors, Tesla, Toyota y Ford han pedido públicamente extender y mantener el acuerdo, al considerarlo fundamental para la producción automotriz estadounidense.
Por su parte, Stellantis ha advertido que si vehículos fabricados fuera de Norteamérica enfrentan aranceles de apenas 15% —como ocurre con Japón— mientras se mantienen cargas mayores bajo otras disposiciones, los autos que cumplen con el T-MEC podrían seguir perdiendo participación frente a importaciones asiáticas, afectando a trabajadores y proveedores estadounidenses.
La otra presión: litigios masivos contra los aranceles
En paralelo a la revisión del T-MEC, decenas de compañías globales han interpuesto demandas contra el gobierno estadounidense por los aranceles aplicados bajo poderes de emergencia invocados mediante la ley de 1977 (IEEPA).
El caso podría derivar en reembolsos por hasta 150 mil millones de dólares si la Suprema Corte falla en contra del gobierno. Entre las empresas que han demandado destacan:
- BYD
- BorgWarner
- Goodyear Tire & Rubber Company
- Toyota (subsidiarias)
- Kawasaki Motors Manufacturing Corp USA
- Yokohama Tire
- Yamazaki Mazak
El hecho de que tanto fabricantes de vehículos como productores de autopartes, neumáticos y maquinaria estén litigando evidencia la magnitud del impacto arancelario en la estructura de costos industriales nos recuerda que el proceso de revisión del T-MEC no está aislado: forma parte de una profunda reconfiguración del marco comercial estadounidense.
Implicaciones para México y la cadena de suministro
Para México, una revisión del T-MEC que derive en reglas de origen (VCR) más estrictas podría implicar:
- Mayor presión para elevar contenido regional en vehículos ligeros y pesados.
- Reconfiguración forzada de proveedores en la región.
- Nuevas inversiones en fundición, estampado, electrónica de potencia, powertrain y baterías.
- Revisión de estrategias de sourcing en Tier 1 y Tier 2.
