Ciudad de México a 7 de enero de 2026.– CIAL Dun & Bradstreet, compañía líder en soluciones y análisis avanzado de datos, presenta la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región durante 2025.
El 2025 dejó un panorama marcado por contrastes: inflación estabilizada en enero, tensiones arancelarias en febrero y julio, récord de inversión extranjera en marzo, y episodios de estancamiento económico en agosto. A lo largo del año, la volatilidad del peso, las sanciones regulatorias desde EE.UU. y la presión sobre sectores estratégicos como manufacturas y energía delinearon un entorno de incertidumbre. Sin embargo, también hubo señales positivas: ingresos fiscales superiores a lo esperado, un máximo histórico en empleo en septiembre y reservas internacionales en niveles récord.
De cara al 2026, las previsiones apuntan a un crecimiento global moderado, con economías avanzadas en desaceleración y comercio internacional con señales mixtas. Para México, se anticipa un entorno fiscal más estricto, con mayor supervisión en materia tributaria y aduanera, lo que exigirá precisión en declaraciones y trazabilidad en operaciones. La revisión del T-MEC y la posibilidad de nuevas medidas arancelarias mantendrán la atención sobre cadenas de suministro y exposición comercial. Además, se espera un aumento en la regulación de cumplimiento y gobernanza, donde la transparencia y la validación de contrapartes dejarán de ser buenas prácticas para convertirse en obligaciones.
En conjunto, los indicadores y previsiones muestran que México enfrentará un 2026 de estabilidad frágil, donde la disciplina fiscal, la gestión de riesgos comerciales y el cumplimiento regulatorio serán determinantes. El reto para las empresas será transformar la resiliencia financiera y laboral en un motor de inversión y productividad, capaz de sostener el crecimiento en medio de presiones externas y un entorno global menos dinámico.