Ciudad de México, a 13 de Enero de 2026 – México se mantiene entre los primeros productores globales de autopartes y entre los primeros productores de vehículos del mundo, consolidándose como el primer proveedor de autopartes para Estados Unidos y uno de los pilares del comercio manufacturero en América del Norte. Actualmente, hasta 40% de las exportaciones manufactureras del país corresponden a productos automotrices, sector que aporta cerca del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y sostiene miles de cadenas de proveeduría ligadas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Tan solo en 2024, el intercambio comercial total de Partes y Accesorios de Vehículos Automotores en México (incluyendo Importaciones y Exportaciones) fue de $75,432 millones de dólares, de acuerdo con cifras oficiales.
Bajo el marco del T-MEC, los neumáticos se clasifican como autopartes principales para el funcionamiento y la seguridad vehicular, al igual que frenos y sistemas de escape —lo que las convierte en un insumo estratégico para cumplir con reglas de origen, trazabilidad y contenido regional exigidos por el acuerdo comercial.

Con la inminente revisión del T-MEC y el impacto del nearshoring, especialistas del sector advierten que el fortalecimiento financiero de los proveedores de autopartes será determinante para mantener la competitividad exportadora de México, particularmente hacia Estados Unidos y Canadá, destinos que concentran casi 9 de cada 10 exportaciones del sector.
A este contexto se suma una presión creciente sobre la industria llantera, derivada del aumento en las importaciones de neumáticos de origen asiático que han ganado participación de mercado por precios más bajos, intensificando la competencia para fabricantes y distribuidores establecidos en México. Este entorno ha obligado al sector a replantear estrategias de costos, logística, inventarios y financiamiento para sostener márgenes y cumplir con estándares regulatorios cada vez más exigentes.
En paralelo, la industria llantera en México está apostando por fortalecer la proveeduría local, particularmente en regiones productoras de hule natural como Veracruz, Tabasco y Chiapas, así como por nuevas inversiones orientadas a modernización, eficiencia operativa y cumplimiento ambiental. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Hulera (CNIH), estos ajustes estratégicos buscan reducir la dependencia de insumos importados, mejorar el contenido regional y responder a las exigencias de las cadenas automotrices integradas al T-MEC.

“Las autopartes son el corazón de la manufactura automotriz mexicana. Sin proveedores sólidos, con liquidez y capacidad de inversión, es imposible cumplir con las reglas de origen, los estándares internacionales y los tiempos de entrega. El financiamiento se vuelve un habilitador clave para que las empresas de autopartes, incluidas las llantas, puedan integrarse y escalar dentro de las cadenas globales de valor”, señaló Paulina Aguilar, co-fundadora y Chief Revenue Officer (CRO) de MUNDI, compañía de financiamiento especializado en comercio internacional.
Desde la perspectiva empresarial, compañías mexicanas especializadas en llantas y servicios automotrices destacan que la presión sobre costos logísticos, plazos de pago y capital de trabajo ha aumentado, justo cuando el mercado exige mayor calidad, trazabilidad y cumplimiento normativo.
“Las llantas no solo son un insumo indispensable para la movilidad, también son un componente de seguridad y cumplimiento regulatorio. Hoy, operar dentro de la cadena automotriz implica invertir constantemente en inventarios, certificaciones y logística. Contar con acceso oportuno a financiamiento marca la diferencia entre crecer como proveedor estratégico o quedar fuera de la cadena”, afirmó Norma Monroy, Directora de Finanzas de Multillantas y Servicios Grimaldi, empresa mexicana con más de 40 años de experiencia en la industria de neumáticos y mantenimiento para automóviles, camionetas y camiones, así como maquinaria muevetierra, industrial y agrícola.

El sector de autopartes mantiene una alta integración regional, impulsada por el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas. No obstante, especialistas coinciden en que el siguiente paso será fortalecer financieramente a los proveedores, particularmente a las PyMEs mexicanas, para que puedan absorber choques regulatorios, cumplir con contratos internacionales y aprovechar nuevas oportunidades de exportación.
“En este escenario, el financiamiento especializado para cadenas de suministro automotrices se perfila como un factor decisivo para sostener el liderazgo de México como hub manufacturero automotriz en América del Norte, donde las autopartes, incluidas llantas o neumáticos, juegan un rol estratégico en la competitividad del país”, concluyó Aguilar.
Con información de MUNDI


