Georgia, Estados Unidos, 26 de octubre de 2026.- Audi defendió el proyecto de inversión de 4,000 millones de dólares para instalar una planta de ensamblaje en Georgia, Estados Unidos, con una capacidad prevista de 200,000 SUV al año y la generación de 2,500 nuevos empleos. La iniciativa, anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, aún requiere la aprobación definitiva del consejo de supervisión de Volkswagen, grupo al que pertenece la marca alemana.
El proyecto se plantea en un contexto de presión arancelaria sobre la industria automotriz y de ajustes en la estrategia de manufactura de los fabricantes europeos para el mercado estadounidense. Para Audi, la inversión buscaría fortalecer su posición comercial en ese país, donde actualmente importa todos los vehículos que vende desde Europa o México.

Gernot Döllner, director ejecutivo de Audi, acompañó a Trump el sábado 24 de octubre durante un mitin en Perry, cerca de Macon, Georgia, donde el mandatario dio a conocer los planes de la compañía. Un día después, el directivo defendió el proceso que precedió al anuncio y afirmó que la iniciativa fue resultado de meses de planificación y negociaciones.
“Esta decisión estuvo precedida por muchos meses de planificación cuidadosa y negociaciones intensas”, declaró Döllner a periodistas el domingo.
El anuncio no implica cambios en la producción del Audi Q5 en México, modelo que se fabrica en la planta de San José Chiapa, Puebla.
La ejecución del proyecto todavía depende de la decisión definitiva del consejo de supervisión de Volkswagen, por lo que la inversión anunciada aún no representa una autorización corporativa final.
Aranceles impulsan la revisión de la estrategia industrial
La posible instalación en Georgia se produce en medio de los efectos de los aranceles estadounidenses sobre vehículos, acero, aluminio y autopartes. Audi ha señalado que estas medidas representaron un costo aproximado de 1,200 millones de euros, equivalentes a 1,400 millones de dólares, durante el año pasado.

Para las OEMs, este escenario plantea retos en la configuración de sus operaciones, el abastecimiento de componentes y la atención de los mercados regionales. En el caso de Audi, la dependencia de vehículos importados para abastecer Estados Unidos constituye un elemento relevante en el contexto del proyecto.
Trump ha defendido los aranceles como un mecanismo para impulsar la manufactura nacional y beneficiar a la economía estadounidense. Sin embargo, los críticos de estas medidas sostienen que también han afectado a la industria local, al elevar los precios de los vehículos y retrasar algunas inversiones automotrices.
Con información de Reuters

