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La información es alarmante. La crisis de Brasil no sólo impacta en la Argentina por la caída de las exportaciones y de la producción, sino que, en pocos años, podría desembocar en la desindustrialización del sector automotor argentino. 

25 Abril 2017

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Ese es el escenario -aunque hoy parezca descabellado- por el que varias terminales están en alerta ante una decisión del Gobierno que, en principio, parecía inocua para las automotrices. El tema, por su gravedad, fue tratado el jueves pasado en ADEFA -la asociación que las agrupa- en la reunión mensual de presidentes de terminales. No todas piensan igual.

• Se trata de la promesa de campaña que realizó el entonces candidato Mauricio Macri al sector agrario de apostar a la producción de alconafta, proveniente del maíz y la caña de azúcar. El Gobierno está decido a llevarla adelante y ya subió la alícuota de biocombustible en la nafta y el diésel. Pero ahora la situación se complica. 

Por la sobreproducción de maíz, el sector está presionando por más. No es una cuestión circunstancial ya que el excedente de este grano se está convirtiendo en crónico, más a partir del cierre de las exportaciones de biodiésel argentino. De hecho, éste va a ser el principal tema que se trate pasado mañana en la cumbre Macri-Trump (ver página 6 de economía). Si los productores de maíz pusieran a la venta todo los granos disponibles, el precio se derrumbaría. 

Es por eso que hay planes bastante serios en el Gobierno de reconvertir a la industria automotriz local para producir únicamente vehículos a alconafta, el mismo combustible que domina el mercado brasileño para los motores denominados Flex. La Argentina, en cambio, utiliza propulsores a nafta o diésel, lo que hasta ahora es un diferencial clave. 

Los menores costos de la alconafta respecto de los combustibles tradicionales y la menor contaminación juegan a favor de esta iniciativa. Históricamente, Brasil mantuvo -con cierta indiferencia- la posición de tener una tecnología para sus motores diferentes a la Argentina. Sus más de cuatro millones de autos que alcanzó su mercado no daban razón para ponerse a debatir cuestiones tan específicas. Sin embargo, el derrumbe de las ventas en los últimos años, que cayeron a dos millones de unidades, está obligando a replantear su política. 

Ese giro se evidenció abiertamente hace unos diez días durante una videoconferencia entre equipos técnicos de ADEFA y de Anfavea, su par brasileña. Allí, sorpresivamente, plantearon la necesidad de unificar tecnologías y normativas. El jueves pasado se realizó una reunión en el Congreso con representantes de ADEFA y del Ministerio de Agroindustria. Ahí, las terminales más preocupadas advirtieron por las consecuencias que podría tener para el sector. "No sé qué va a pasar con la industria automotriz argentina si esto avanza", sintetizó un directivo de una terminal.

• El ejecutivo aludía al siguiente análisis. Si la Argentina comienza a producir autos con motorización Flex, equipararía la tecnología de Brasil. Por lo tanto, para la casa matriz de una automotriz sería lo mismo fabricarlos en uno u otro país. Si a eso se suma que en Brasil los costos de producción son más bajos que en la Argentina, sería lógico comenzar a radicar los nuevos proyectos en ese país que hoy tiene una capacidad ociosa del 50% o más pero con un mercado que llegó a ser el quinto del mundo. 

Como ejemplo, se podrían citar las dificultades que tiene, por estos días, una terminal que corre el riesgo de perder la producción de la próxima generación de un modelo que desde hace tiempo fabrica en el país (¡atenti!). Por eso, en ADEFA crece la preocupación, al menos de una parte de las empresas. "Se van a tratar de llevar toda la producción posible", dijo un ejecutivo.

• Es cierto que hay un régimen automotor vigente que obliga a producir en los dos países pero; a mediados de 2020 hay que renegociarlo ("igual, nadie lo cumple", dicen desde una terminal). Brasil podría romperlo unilateralmente y, de esa manera, concentrar la producción de autos de la región. Esto no es sólo una presión brasileña. Hay dos automotrices radicadas en la Argentina -con fuerte presencia en el país vecino- que también presionan (mucho) por la reconversión hacia la alconafta. 

Eso demandaría una fuerte inversión que no se justifica si ya la tienen hecha en Brasil. Así, de a poco, la Argentina se quedaría sin industria automotriz, como Chile.

FUENTE: Ámbito

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