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PASAMOS DEL DESEMPLEO A LA SOBREPUERTA LABORAL

Para el Director de Guanajuato Puerto Interior, el problema más importante en México es que no hemos entendido el término riqueza, que debe ser el bien común para que la gente pueda vivir bien.

24 Abril 2017

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Luis Quiroz Echegaray tiene gandes retos y obligaciones como director del parque industrial Guanajuato Puerto Interior, pero al final del día, cuando se cierra la puerta de su oficina, guarda una serie de actividades, pasatiempos, pensamientos y vivencias que pocos conocen de su faceta como persona, hijo, esposo, padre, abuelo, político y empresario.

En su oficina, ubicada en el décimo piso del moderno G100, con una amplia vista de fondo al crecimiento industrial, comienza la charla en unos confortables sillones. Después de tres horas de charla, no queda duda de su confort.

Fue un niño travieso que igual subía a los árboles, ponía cohetes a los soldaditos y volaba por los cielos como pasajero en un avión de la Segunda Guerra Mundial.

En su juventud mantuvo esa energía, era un joven inquieto socialmente hablando, pero siempre responsable.

Terminó sus estudios en el Tec de Monterrey Campus Monterrey, gracias a una beca del 80%. De esa época recuerda uno de sus momentos más memorables por lo complicado que fue dejar a su familia en Ensenada, donde radicaba por el trabajo de su padre en la milicia.

Apasionado de la innovación, del equilibrio social y estudioso de la biología, matemáticas y la física cuántica, le gusta compartir su aprendizaje en seminarios que duran hasta dos días.

Ésta es la otra faceta de quien dirige el parque industrial donde convergen más de 16 mil personas.

A tres años y medio de recibir del gobernador Miguel Márquez Márquez la encomienda de ser el líder de GPI, ¿cuáles son sus satisfacciones y qué falta por hacer?

Puerto Interior tiene todavía un largo periodo de consolidación, pero está en el proceso, con unas bases ya armadas, yo creo que el trabajo fue haberle dado al gobernador Miguel Márquez Márquez la satisfacción de haber dejado un instrumento de negocios de primer mundo, perfectamente organizado, con una vida propia; eso no es fácil: juntar voluntades, la voluntad de la autoridad municipal.

Tiene que tejerse con un poco de habilidad y la experiencia me ha permitido hacer eso.

¿Cuál es el siguiente reto al frente de GPI?

Esta nueva fase a mí me entusiasma mucho, la innovación. A mí me ponen ese dulce y voy y lo mordisqueo.

Es mi pasión ser parte de la innovación. Estoy muy contento aquí y creo que con el trabajo en equipo va a ser el centro de innovación más importante del Bajío y hasta internacional.

Eso es lo que a mí me queda, que dejaré esa huella, y yo creo que siempre nosotros debemos dejar en la vida una huella. Somos gente que nos gusta dar valor agregado; los años nos han dado aprendizaje y hay que compartirlo con la comunidad.

De esa serie de retos, ¿cuál es el que más le llama la atención?

La parte que más me entusiasma es la parte de la mentefactura de la innovación y trabajar en un equilibrio social, es parte del ADN y por fortuna el Gobernador trae el mismo ADN.

Para mí el problema más importante es que no hemos entendido el término riqueza y para mí es el bien común, el tratar de vivir bien y no de subsistir; no se vale que la gente que esté alrededor de nosotros subsista, debe vivir bien, porque eso nos va a dar armonía.

Yo creo que debemos expandir esa riqueza que está generada aquí, para que la gente viva bien y eso va a apuntar fuertemente el tema de la felicidad porque la gente debe estar satisfecha de lo que hace, darle valor a las mujeres, formar a los niños de comunidades cercanas.

¿Por qué la importancia de la formación desde su niñez?

La gente somos los primeros seis años de nuestra vida, los primeros nueve meses en el útero y los seis años siguientes.

De ahí vas a hacer que todas las decisiones en tu vida van a ser eso, lo que tú fuiste en los primeros seis años de tu vida, y puede uno analizarlo y eso es lo que formó; y aunque no lo quieras, tú vas a tomar decisiones con base en eso; hay que trabajar en los primeros seis años y a revalorar, porque el problema es que nadie tiene valores cívicos. Estamos viviendo como sociedad la consecuencia de lo que abandonamos en las etapas iniciales.

¿Cuál considera que sería una clave para solucionarlo?

La actividad empresarial con responsabilidad social, yo creo que es la salida; yo siempre he creído en un paradigma de qué es mejor, jalar o empujar. Yo digo que es jalar.

Es una realidad que hace falta sensibilidad social a Puerto Interior, pero por algo teníamos que comenzar. Primero hay que generar la locomotora, hacerla buena y luego jala lo demás, porque tienes que generar riqueza. La pobreza no se puede sacar por arte de magia, por eso hay que generar primero el trabajo.

Las plantas siguen teniendo expansiones, siguen llegando otras más y, sin embargo, sigue existiendo desempleo en Guanajuato.

Hay mucha gente que no quiere trabajar, aquí tenemos una oficina para que la gente que llegue, se registre e inmediatamente avise a la empresa que existe un candidato y venga por él.

En Guanajuato pasamos del desempleo a la sobre oferta laboral, pero desgraciadamente hay gente empleable y otra no empleable.

Estamos con IECA, INAEBA, Desarrollo Social para los nuevos esquemas que debemos promover, ya no más universidades de ingenieros; hoy necesitamos sociólogos, porque tenemos qué ver estos crecimientos industriales cómo impactan en el desarrollo de las personas.

¿Qué es más sencillo, ser alcalde de León o de una ciudad como la que comienza a crearse en GPI?

(Risas) lógicamente que esta ciudad es más fácil, aunque yo puedo decir que tuve la oportunidad de estar (como alcalde) en un tiempo donde vino una crisis de la fregada, y cuando somos afectados, es cuando aparecen las mejores voluntades.

A mí me tocó esa suerte, hubo mucha cooperación de la sociedad, fue una oportunidad extraordinaria de haber tenido ese ambiente; en cambio, hoy veo en las asociaciones de la gente mucha apatía y antes era un círculo más cerrado con personas locales, hoy se vive una invasión con gente de muchas partes.

¿Regresaría a la política?

Yo creo que para mí el tema político ya pasó. Yo pienso que ahora por mi propia edad puedo dar mucho valor agregado en otras partes en donde no afecte mucho el aspecto de la “grilla”, que desgasta mucho definitivamente.

Hay que estar en posiciones donde uno dé el mayor valor, a eso se le llama eficiencia, y es cuando la energía la focalizas a mejorar tú y los tuyos, y ahí es donde me encuentro ahora.

Antes de ponerse el traje de director del parque ¿qué hace, ingeniero Luis Quiroz?

Me levantó a las 5:30 y a las 6:00 ya estoy montado en la bicicleta. Le pego duro, normalmente quemo 50 calorías en 45 minutos, termino empapado, pero la clave es no dejar que el cuerpo te gane.

Aquí llego con el cuerpo bien aceitado y eso despierta mucho, siempre ando contento, siempre hago bromas a todos y tenemos un buen ambiente de trabajo, somos más amigos que otra cosa y a mí no me ven como jefe aquí. Les juego la broma de que no me veo de la edad que tengo. Les digo que tengo 70 años, me veo como de 60, pero pienso como de 40. Y ésa es la fórmula, siempre me mantengo en friega.

Es un estudioso de la biología, la física y encargado de seminarios.

Doy cursos hasta de dos días en donde busco que la gente comprenda por qué estamos aquí. Tengo 30 años formando esos cursos, mis pupilos me dicen el “sensei”.

Recién adquirí un par de libros buenísimos sobre la biología de la transformación, me encanta la física cuántica porque a roto todos los paradigmas anteriores que teníamos y me he metido a fondo.

Soy muy gráfico, hago mis presentaciones en Prezi y comparto de forma estructurada el tema evolutivo, filosofía, sociología, economía, el ser y de la cuestión de nuestras cuatro inteligencias.

¿Cómo es su vida como padre de familia?

Tengo dos generaciones de hijos, dos hijas extraordinarias con nietos muy queridos.

Una de mis nietas está compitiendo en el equipo olímpico americano, se fue a los 15 años a Estados Unidos y se fue a entrenar y vive en Misión Viejo y es una atleta, se levanta antes que yo y está sacando las mejores calificaciones en una escuela norteamericana, con un nivel exigente, y eso te da muchas satisfacciones.

Uno de mis hijos ya se graduó y está en México, es un buen financiero; el otro regresó de Suecia y está terminando su ingeniería; otro, en preparatoria, y la verdad tengo una vida muy especial, porque mi hijo más chico es más pequeño que mi nieto mayor.

Es divertida la vida, tratas de dar valor agregado; creo firmemente que la realidad la creamos nosotros, está comprobado científicamente. Tú eres tu realidad y es lo que piensas, lo que tú piensas, lo logras, y en eso no hay límites, y la naturaleza juega a eso.

¿Qué significado tiene para usted su familia?

Es el sustento de lo que te hace seguir adelante, crecer, cuando estás de “capa caída” son quienes te respaldan, porque los amigos acuérdate que los cuentas con los dedos de las manos.

De repente parece que tienes muchos amigos, pero no son tus amigos, sino que están ahí por el cargo que tienes y, cuando te das cuenta, y te desmoronas, te das cuenta de la familia y los verdaderos amigos; esto es lo único existente, lo demás es polvo.

Tres grandes momentos en su vida...

Sin duda el nacimiento de mis hijos, es una gran satisfacción ver a mis hijos ya formados, algunos con sus hijos formando la descendencia.

La satisfacción de nosotros debe ser pasar la vida contentos, aquel que anda enojado, yo digo que está perdiendo la vida. Quizá mañana ya no esté aquí, pero lo único que quiero es irme contento. Cuando muera, que hagan fiesta, mariachis, no entierro de esos tristes.

Momentos complicados...

Cuando murió mi esposa en un accidente. Se me destrozó la familia feo, me costó mucho trabajo salir adelante y Marta nos ayudó mucho.

Nos recompusimos y somos una familia normal, pero fue una situación muy, muy dura.

Otra situación complicada fue cuando se nos vino abajo la fábrica en 2008 (Quirelli), fue terrible y es donde te das cuenta que no tienes amigos.

El gran empresario, exportador número uno, la empresa modelo en el calzado, y todo se acabó cuando nadie lo esperaba. Cuando vives de cosas materiales y ellas se van, te vas tu también, pero cuando dices: “esperate, yo pienso diferente, y voy adelante y hecho la fregada”, es cuando la vida continúa a todo dar.

Pero sí te decepciona muchísimo que a gente que creías amiga solamente le gusta seguir prototipos baratos. Te duele, y al final lo superas.

A propósito de la importancia de los seis años de la vida, ¿cómo fue su niñez?

Muy feliz. De chiquillo fui el hombre más feliz del mundo, vivíamos en el campo del Ejército, El Ciprés, en Baja California; el mar, por un lado, y los árboles, por otro.

Salía de la escuela, dejaba la mochila y mi mamá no me volvía a ver. Andaba en la playa, subía árboles, hacíamos siempre travesuras, andaba en los aviones de la Segunda Guerra Mundial, agarraba lagartijas y no tuve restricción.

Una niñez muy feliz, pegado a la naturaleza con grandes atardeceres. Ya de joven sí me considero que fui un inquieto social. Me formaron los franciscanos, fui presidente de los Escuderos de Colón, andabamos en comunidades, impartíamos catecismo, era líder cristiano y fue una época muy controvertida.

¿Se considera un líder?

Sí, es uno un líder cuando tiene capacidad de tener rumbo y tratas de llevar a los que te rodean en esa dirección; pero para eso hay que definir un rumbo, y nadie sigue a quien no tiene fondo y transparencia.

¿Cómo es ser hijo de un padre militar?

Mi padre siempre anduvo a caballo en la milicia, fue dentista y llevaba la tropa. Comenzó como teniente y terminó como capitán. No solía expresarnos su cariño y de broma cuento que me ocasionó un problema renal...gon, que me dejó por los cinturonazos que nos daba.

Fue una persona bondadosa, respetuosa, siempre nos entretenía con cuentos y anécdotas. Uno de sus mejores regalos era cuando íbamos a Estados Unidos y con un dólar nos compraba bolsas con 100 “soldaditos” o “animalitos”; hacíamos ríos, barcos con palos, los desbaratábamos de tantas pedradas y cohetes que les poníamos, horas y horas nos la pasábamos jugando.

FUENTE: A.M.

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